feria de san isidro | octava en la plaza de toros de las ventas

Ureña, un trofeo del mejor lote

  • El murciano, que corta una oreja al quinto, no aprovecha la gran calidad del segundo, 'Cuba II', el mejor astado de una interesante corrida de Puerto de San Lorenzo

  • El Fandi, sin opciones, y Alberto López Simón, de vacío

Paco Ureña, en una verónica a su primer toro, 'Cuba II'. Paco Ureña, en una verónica a su primer toro, 'Cuba II'.

Paco Ureña, en una verónica a su primer toro, 'Cuba II'. / j. p. gandul

La corrida de Puerto de San Lorenzo, en conjunto bien presentada y de juego desigual, fue un interesante material para un espectáculo que resultó entretenido y que debió cobrar más altura en las actuaciones de Paco Ureña y López Simón. Ureña, que contó con el mejor lote, cortó una oreja a su segundo toro y sin embargo vio cómo se marchaba su primero, Cuba II, con las orejas puestas al desolladero. El Fandi, que no tuvo opciones, y López Simón se marcharon de vacío en un festejo en el que casi se llenó la plaza de Las Ventas en el día del Patrón de Madrid.

Paco Ureña, quien logró lo más destacado de la tarde, contó con dos cartuchos para un éxito sobresaliente, para atravesar la ansiada Puerta Grande, pero se quedó lejos de ello. Toreó muy bien a la verónica al segundo, un astado bajo, que acudió pronto, repetidor y que humillaba tras la muleta. El murciano, con entrega, concretó una faena arrebatadora, incompleta y en la que faltó limpieza en algunos pasajes. Una faena en la que brilló especialmente en dos series al natural, con muletazos ceñidos. Falló estrepitosamente con la espada y fue ovacionado, como el gran toro Cuba II, negro, bien armado y de 585 kilos, de nota alta.

Ante el quinto, encastado, con movilidad, aunque sin calidad, Ureña se fajó en un trasteo en el que destacó en dos tandas diestras y un final con muletazos sueltos profundos con el broche de unas manoletinas. En la suerte suprema se tiró de verdad y a cambio de una estocada salió enganchado, con la taleguilla rota a la altura del muslo derecho y librándose por tablas de una cornada. El público solicitó una oreja que fue concedida; siendo ovacionado el toro, que se resistió a morir.

David Fandila El Fandi contó con el peor lote. Apenas hizo cosas interesantes ante el que abrió plaza, bajo, musculado, mugidor. Tras un tercio de banderillas en tono bajo -raro es que marre en un par, como sucedió en el tercero, al violín-, su labor muleteril careció de emoción ante un toro flojo. Estocada defectuosa y silencio para el torero y pitos para el toro en el arrastre.

Con el cuarto, de 609 kilos, con gran alzada y muy largo, El Fandi no tuvo opciones al lucimiento. El granadino únicamente pudo exhibir sus grandes facultades a la hora de banderillear, destacando en un par a la moviola. Con la muleta, digno trasteo ante un toro mansote e incierto, al que mató de estocada certera. Silencio para el torero y pitos para el toro.

Alberto López Simón no consiguió calar en el público con un buen lote. Con su primero, bien presentado y de buen juego, consiguió lo más destacable en una tanda diestra para matar de estocada corta y dos descabellos; siendo silenciado.

Con el altote y noblón sexto, López Simón realizó una labor con entrega, pero de escaso contenido, en la que ahogó al astado desde el inicio del trasteo. A la hora de la verdad cayó tras ser arrollado por el toro, al que despachó de pinchazo, estocada y descabello. Silencio.

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