tribuna En los medios

Morante, ante su tercera encrucijada

  • El diestro de La Puebla del Río, tras un descanso, daría un nuevo rumbo a su carrera

  • Su retirada podría estar motivada por el desacuerdo con algunas decisiones de su equipo

Morante, ante su tercera encrucijada Morante, ante su tercera encrucijada

Morante, ante su tercera encrucijada / Juan carlos vázquez

Las razones que dio Morante de la Puebla -37 años y dos décadas como matador de toros- en el anuncio de su retirada en El Puerto "-me voy del toreo, los presidentes y veterinarios me han aburrido"... "el toro tan grande que sale hoy va en contra del toreo de arte, ya no puedo más"- eran una queja que venía de lejos y que no entendemos.

No lo entendemos porque Morante es uno de los escasos toreros privilegiados que eligen las ganaderías y toros que van a lidiar. En su caso, no se enfrenta a toros de las denominadas ganaderías toristas ni tampoco a esos toros mastodónticos que siempre criticamos negativamente. De hecho, los astados que lidió el pasado domingo en El Puerto, con similar trapío que los que tenían los de El Juli, en el mano a mano que mantuvieron en una tarde en la que el madrileño cortó cinco orejas y un rabo, estaban en consonancia con el trapío de esa plaza.

Es uno de los escasos toreros privilegiados que eligen los toros y ganaderías que lidian¿Apostará por hacer de sus apariciones grandes eventos, como José Tomás?

Otra cosa es que Morante haya tenido malos resultados y no le haya acompañado la suerte en los sorteos.

Sobre el argumento de "el toro grande" -que, por supuesto, no queremos que sea exagerado y sí íntegro-, que vienen alegando un gran número de taurinos, también habría que añadir que muchos aficionados se han alejado de la Fiesta porque al toro actual le falta casta y poder y eso tiende a hacer predecible un espectáculo que si atrae e impacta es por todo lo contrario. Precisamente, ganaderías de sangre santacolomeña -de menor tamaño, pero muy encastadas- están desapareciendo porque las figuras las evitan.

Morante ya se marchó en dos ocasiones: en 2004 y en 2007. En la primera, de manera repentina para recuperarse de una enfermedad mental y en la segunda lo hizo a través de un comunicado, por "haber perdido la ilusión", pidiendo disculpas a la afición y a las empresas.

Otras razones...

¿Existen otras razones para esta última decisión sorpresiva de Morante?...

Hay quienes señalan que no estaba satisfecho esta temporada con algunas decisiones del equipo que gestiona su carrera -la casa mexicana Baillères-; otros, que le ha pesado en exceso el convertirse en pilar de la temporada en Sevilla en las dos últimas ediciones -sumando cinco tardes cada año-, sin que le salieran las cosas como esperaba y con cierto desgaste taquillero que se reflejó en la pasada Feria de Abril.

A día de hoy, con este parón -ya apunté la misma noche que se retiraba que se prevé un hasta luego-, todo hace pensar que el diestro podría buscar nuevos aires con otro apoderamiento e incluso iniciar una nueva estrategia. No hay que olvidar que este toro actual del que se queja Morante está permitiendo a las denominadas figuras actuales carreras de varias décadas.

Especial dentro de la parcela de torero artista, quién sabe si apostará por abreviar la cantidad de festejos, con apariciones que fueran grandes eventos, lo que ha hecho años atrás José Tomás, con una estrategia de mercadotecnia muy bien planificada, evitando la televisión, lo que le ha convertido en el último torero que con su solo anuncio pone el cartel de No hay billetes. Vivimos una etapa en la que el empresario tiene la sartén por el mango. Hoy en día no hay un torero al que acudan los empresarios en peregrinación a su finca y firmen en su almohada de los sueños que no se retire, como les obligó Manuel Benítez El Cordobés a los principales organizadores de su época.

Lo que ahora bulle en la cabeza de Morante no lo sabe nadie, pero parece que volverá porque el toreo es el motor de su vida.

Sus armas

Porque Morante, un torero que nada tiene que ver con las estadísticas, arrastra un gran número de partidarios que van más allá, auténticos fieles bajo la religión del morantismo. Y además, pese a que esos datos no le acompañan -en Sevilla, una Puerta del Príncipe y Madrid se le resiste-, ha conseguido en estas dos plazas hitos que han pasado a los anales de la tauromaquia, caso de la tarde en la que bordó el toreo a la verónica en Las Ventas, convirtiendo la plaza en un manicomio, o la faena al ralentí de 2016 en Sevilla. Momentos mágicos que han quedado grabados en la memoria del aficionado para siempre.

Por supuesto, sin conocer cuándo volverá ni qué camino tomará en su carrera, Morante cuenta con unas armas que a día de hoy le convierten en único. No es que tenga la moneda; es que tiene un tesoro. Nacido torero, con un talento extraordinario y una gran afición, no es solamente representante de la torería sevillana contemporánea, sino que es uno de los toreros artistas más importantes de la historia de la tauromaquia gracias a que ha sido capaz de asimilar y aunar tauromaquias tan maravillosas y dispares como las de Joselito el Gallo, Rafael el Gallo, Pepín Martín Vázquez o, recientemente, la del maestro Pepe Luis Vázquez... y las que añada en este tiempo alejado de los ruedos. Todo ello con un sello singular y un valor fuera de lo común, que serán armas más que suficientes para que regrese y continúe cautivando en su retorno.

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