Matías Tejela se la juega, pero sin el reconocimiento del palco

  • El madrileño realizó una buena faena a su segundo toro, con petición de oreja del público, que estuvo al límite · Uceda Leal y Abellán tampoco lograron trofeos

Una corrida con muchas cosas en contra, no obstante, tuvo el epílogo de una emotiva y entregada faena a cargo de Matías Tejela, sin embargo, sin el reconocimiento del palco, en Las Ventas, en la corrida que cerró la Feria del Aniversario.

Hasta el último toro no tuvo color la tarde, ni calor. Paradójicamente la gente se calentó cuando más frío hacía. Tarde desabrida por la climatología, por el juego de los toros y por la escasa disposición y recursos de los toreros. Antipática en todo y a peor.

Después de tanto frío y aburrimiento al 50% en los cinco primeros, Tejela estuvo a punto de arreglarlo. Pero tampoco llegó. O, dicho más claro, el presidente no quiso premiarlo.

Lo cierto es que el esfuerzo del torero fue más que notable. El toro de Pereda aportó lo suyo aunque no diera facilidades del todo. Violento en varas, apuntando al cuello del caballo en los dos encuentros, también en banderillas le echó mano al subalterno Carlos Ávila de muy fea manera, salvándose éste de forma milagrosa.

El toro se movía, y tenía su importancia también por las dificultades que planteaba. Y ahí fue donde respondió Tejela, mucho más que dispuesto y entregado, crecido y muy capaz.

La emoción de la faena vino por la actitud del hombre, que en el toreo a derechas se arrimó sin trampa ni cartón para ganarle la partida al astado. En una sola tanda al natural, la segunda, quedó claro que el toro no quería por el izquierdo. El aguante por el otro pitón, poniéndose muy de verdad, debió tener su recompensa teniendo en cuenta que la espada fue también muy efectiva.

El presidente entendió que faltaban pañuelos en la petición de oreja, y es posible que acertara. Pero le faltó sensibilidad, porque después de como había ido la tarde, con éxodo en el tendido a la muerte del quinto, gestos como éste de Tejela merecen su recompensa. ¡Con la de orejas que se regalan por mucho menos, sin ir más lejos en los rejones de la víspera!

Tejela no quiso dar la vuelta al ruedo presumiblemente para no alargar la tarde en un ambiente tan desangelado. Gesto que le honra precisamente después de tanto mérito acumulado y negado por "el palco". Bien Tejela en todo. La ovación final vale tanto como el reconocimiento de la oreja que no le dieron.

Y poco más en la tarde. El mismo Tejela no pudo hacer nada en su flojo y aplomado primero.

Uceda ensayó faena sin historia en el que abrió plaza, que se defendió mucho y al que mató con una gran estocada marca de la casa, circunstancia por la que saludó una fuerte ovación. El quinto, sin fuerzas de antemano, llevó también un duro castigo en varas, poniéndose pronto a la defensiva, haciendo imposible cualquier intento de faena.

Abellán, más de lo mismo, tampoco tuvo toros propicios. Lanceó con muy buenas maneras a su primero, pero la faena de muleta, larga, entre el viento y el toro, no dejó ningún poso. El quinto fue un "pájaro", manso redomado en el caballo, y pegando tornillazos en la muleta. Abellán, no obstante, lo intentó, aunque no llegara a pasar de las probaturas.

Menuda tarde si no llega a ser por el último toro, o para ser justos, por la disposición de Tejela.

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