Manzanares sale de vacío de la Monumental México con un lote infumable

  • Zotoluco, en tarde de firmeza y torería, triunfa haciendo gala de su experiencia, técnica y del gran momento que atraviesa

El diestro mexicano Eulalio López "Zotoluco", en tarde torera y firme del espada tlaxcalteca, cortó dos orejas, salió a hombros y se alzó como triunfador de la octava corrida de toros de la temporada 2012-2013 en la Monumental Plaza México.

Alternó el veterano espada con el matador de toros español José María Manzanares y el también mexicano Mario Aguilar, el primero con un lote infumable y el segundo matador con destellos toreros en el sexto de la suelta, toro al que pinchó.

Ante una entrada de unas 14.000 personas, se lidiaron seis toros de la ganadería de Marron, astados desiguales en presencia y muy parejos en su falta de raza, han sido poco propicios para alcanzar el éxito sobre todo los jugados como segundo y quinto del encierro. El tercer toro fue protestado por el público capitalino.

"Zotoluco" hizo gala de su experiencia, de su buena técnica y el momento en que atraviesa y se alzó como triunfador del festejo. Faena entendida tanto al primero como el cuarto, para irles sacando los muletazos con tirabuzón a ambos toros de su lote. Por tres descabellos el balance fue de silencio en el primero y cortó las dos orejas del cuarto. Salió a hombros.

José María Dolls Samper "Manzanares" no ha tenido materia prima en esta cita con la plaza más grande del mundo. Dos toros que no le dieron opción alguna al torero dinástico alicantino: sin raza, deslucidos, muy pegados al ruedo y quedándose cortos en su embestida. Al primero de su lote lo pinchó dos veces y se silenció su labor; al quinto de la tarde lo mató de magnífica estocada y escuchó palmas.

A Mario Aguilar no le dejaron hacer nada en el tercero que fue protestado. Hubo otros toros en el encierro con menos hechuras pero el público es el que manda. Mató Aguilar de una magnífica estocada y escuchó aplausos del respetable. Con el sexto realizó una bien lograda faena ante un toro cierra plaza sin emoción y que embestía al paso a la muleta de Aguilar. A este astado lo pinchó el mexicano dos veces; se esfumó pues un posible trofeo y todo quedó en ovación.

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