Toros

Juan Miguel, a hombros en su alternativa en Valdemorillo

  • El diestro de Colmenar de Oreja corta una oreja a cada uno de su oponentes

Juan Miguel, quien triunfó ayer en su doctorado. Juan Miguel, quien triunfó ayer en su doctorado.

Juan Miguel, quien triunfó ayer en su doctorado. / f. t. t.

El joven espada madrileño Juan Miguel, igual que sucedió el sábado con el sevillano Miguel Ángel León, salió a hombros tras la corrida de su alternativa en la feria de Valdemorillo, donde gustó especialmente la actuación de Miguel de Pablo, que cortó otra oreja. Se lidiaron seis toros de Guadalmena, desiguales de presentación y juego. Los mejores, primero y tercero; el resto, mansos, reservones y complicados.

Tercer y último festejo de la feria de San Blas y la Candelaria, con media entrada en los tendidos. Alberto Lamelas, de azul marino y oro: pinchazo y estocada (silencio); y buena estocada (silencio tras aviso). Miguel de Pablo, de blanco y oro: metisaca bajo con derrame (ovación); y estocada (oreja). Juan Miguel, de malva y oro, que tomaba la alternativa: pinchazo y estocada (oreja); y estocada trasera (oreja tras aviso).

Miguel de Pablo corta una oreja y Alberto Lamelas, con un lote imposible, de vacío

La Feria de Valdemorillo 2018 ha sido la de las triunfales alternativas. A la salida a hombros del sevillano Miguel Ángel León en la corrida del sábado le ha seguido hoy la del madrileño Juan Miguel, que cortó una oreja de cada toro de su lote por unas faenas de corte radicalmente distinto.

Si al toro de la ceremonia le cuajó el de Colmenar de Oreja una labor de corte vertical y desmayado -no exenta de algún que otro altibajo-, con el toro que cerró plaza, un auténtico mulo, amarró la salida a hombros merced a su entrega y decisión.

Pero fue Miguel de Pablo quien protagonizó los momentos más importantes de la tarde con el primero de su lote, un buen toro de Guadalmena al que el joven madrileño cuajó una labor de mucha torería y buen oficio, corriendo la mano con gusto por los dos pitones y demostrando en cada momento que sabe muy bien lo que se hace. En este toro fue sólo el mal uso de la espada lo que le privó de tocar pelo, pero sí lo consiguió del manso y complicado quinto, con el que De Pablo volvió a rayar a gran altura en una faena firme y sincera, que esta vez sí que manejó con acierto la tizona.

El jiennense Alberto Lamelas no pudo pasar de voluntarioso con un lote poco apto para el lucimiento, viendo silenciadas sus dos labores.

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