El Fandi, espectacular, a hombros con Pepín Liria y El Cid

  • Pepín Liria se despedía de Atarde en su última temporada y vino con enorme ilusión y ganas

Qué duda cabe que el tirón de taquilla ayer en Atarfe fue gracias a David Fandila El Fandi, pero se ve que no corren tiempos fáciles para llenar el cemento pese a lo cual más de tres cuartos del aforo estuvo ocupado por un público cariñoso, respetuoso y entregado con el granadino desde el minuto uno.

El Fandi estaba incluido en tercer lugar en un cartel de lujo para cualquier feria, pero cuando salió por la puerta grande pasó a ocupar el primer puesto en trofeos y en entusiasmo del respetable.

Dede que David pisa el albero ya se escucha el runruneo de la gente que viene a pasar una tarde divertida y agradable y, si el toro y la terna lo permiten, a disfrutar de buen toreo.

Recibe el granadino al tercero con una larga cambiada y buen toreo a la verónica. Chicuelinas al paso para llevar al toro al caballo y pide el cambio antes de que el astado sintiera la vara, no quería ni un ápice de merma del animal.

Moviola, de poder a poder y violín tras jugar con el toro. Banderillas en todo lo alto y público enloquecido. De rodillas y en tablas predispone al tendido más si cabe en una tanda emotiva.

No quiere someter en exceso por el pitón derecho y templa sin forzar. Insiste El Fandi en tres tandas al natural alargando la mano ante un toro que se va apagando, y al que remata en cercanías con dos circulares y adornos de rodillas entre los pitones. Entrega absoluta y larga faena a un toro noble y bueno al que exprimió y remató de forma antológica tras un pinchazo.

El sexto salió incierto y sin fijeza, por lo que El Fandi sólo midió con el capote la condición de un toro que no se presentaba nada fácil.

Dos pares de poder a poder y un violín con un sombrero en la mano, con el que paró al astado, movilizaron las emociones y dieron paso a una faena vibrante tras brindar a Antonio Ramírez por su afición y apoyo a los toreros granadinos.

De rodillas en el centro del anillo, firme, entregado y toreando. Dos tantdas atemperando al toro y ligadas dieron paso a otra por el pitón izquierdo, pero al astado ya le costaba pasar. En cercanías domina a un animal que se ve derrotado por aquel huracána y busca la huída, pero David lo impide y lo exprime.

Pepín Liria se despedía de Atarfe en su última temporada y vino con tremenda disposición y ganas de triunfar. Recibe al primero con dos largas cambiadas pero el toro sale suelto. La faena resulta sólo aseada ante un astado que no transmitió nada y al que toreó con ligazón y compás abierto, pero sin bajar la mano y con poca emoción.

Más emotiva resultó la faena al cuarto, que comienza de rodillas con dos remates mirando al tendido. Voluntarioso por el pitón derecho y buscando siempre la complicidad con el público. Realizó lo más hondo en el toreo al natural con pases largos y buenos remates de las series, pero sin exceso de apreturas. El público premió su profesionalidad e importante carrera taurina.

Manuel Jesús El Cid vino a Atarfe a realizar un toreo serio y sin concesiones con dos faenas sin estridencias y con momentos de buen toreo pese a ser algo sueltos.

Dio tiempo al justo segundo y ligó las tandas en un palmo de terreno. Lo intentó por ambos pitones y sin enmendarse pero el toro no permitió más lucimiento.

No dio tregua en el quinto y ligó toreando de cerca por el pitón izquierdo con algunos pasos largos y de un corte muy torero, pero sin llegar a rematar del todo las series. Por el derecho el toro no tenía recorrido y El Cid desistió.

El acero sigue siendo su talón de Aquiles.

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