Enrique Ponce, José Garrido y Luis David Adame, a oreja por coleta en Logroño

Una oreja cada uno cortaron los diestros Enrique Ponce, José Garrido y el mexicano Luis David Adame al término del tercer festejo de la Feria de San Mateo de Logroño, una tarde a medias de todo. Se lidiaron seis toros de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, salvo el anovillado quinto, nobles y justos de fuerzas en general, a excepción del cuarto, que tuvo más clase y motor. Precisamente el quinto, sin raza e inválido, fue también el más deslucido. Enrique Ponce, palmas y oreja. José Garrido, oreja y silencio. Luis David Adame, oreja y silencio. Minuto de silencio en memoria de las víctimas del terremoto de México. Media entrada.

Ponce no pasó de aseado con un primero de corrida tan noble como flojo y bajo de raza. Faena correcta teniendo en cuenta la condición de su oponente, pero también plana y sin emoción. Hubo algunas palmas de consolación tras el arrastre. Estuvo sensacional con el cuarto, con mucho temple en una labor muy plástica y perfectamente conjuntada sobre la diestra. Pero se le fue la espada muy abajo, lo que desmereció una buena obra de Ponce, aunque fuera premiada igualmente con un trofeo.

Garrido rayó a muy buen nivel con su noble y enclasado primero, al que cuajó una faena de mucho temple y gusto, de mano baja y ligazón por los dos pitones. La estocada, de la que salió el toro sin puntilla, fue perfecto corolario a una labor premiada con una oreja de ley. Garrido abrevió con el anovillado y desrazado quinto.

Luis David Adame cortó una orejita de su primero, premio condicionado sobremanera por la gran estocada que recetó, de la que, además, salió trompicado el mexicano. El sexto fue el toro de más peso y cuajo de los seis. Adame, tras banderillear, se perdió en la muleta en un eléctrico trasteo de muchos pases y poco poso.

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