El pueblo del nuevo médico de Antena 3

  • La cadena graba en Asturias su versión de 'Doc Martin', que llegará en otoño, con Gonzalo de Castro y Natalia Verbeke

Álex O'Dogherty aparece vestido de policía en una calle comida por casas orondas. Es difícil cogerle el paso. Va a lo suyo, está pensando, luego mira y remira unos folios escritos a ordenador, los baja y de pronto se para. No puede seguir andando. Lo han cortado todo.

A la de tres aparece otra actriz, Rosario Pardo, con un sombrero de paja y las manos hechas polvo de tanto gesticular. Una cámara como la que usan en el cine la sigue. Una veintena de personas, con camiseta negra, walki-talkies y gesto de pocos amigos, revolotea a su alrededor. Le dicen a la actriz que tiene que repetir. Alguien se vuelve. "¡Que se pare el mundo ahí fuera por Dios, cállense!", grita una voz desdibujada por las prisas.

O'Dogherty está en ese mundo de fuera, junto al puñado de habitantes curiosos de este pueblo de Asturias, Lastres, pero por poco tiempo. Los focos le miran. A María Esteve también. Y ella es la tercera vez que se cambia de zapatos. Gonzalo de Castro, Esperanza Pedreño y Natalia Verbeke esperan su turno en el bar de abajo. Y los actores más jóvenes, esos se van a dejar las pestañas de tanto estudiar los guiones. Pero ahora nada de eso importa. Lo que les preocupa a la productora Notro Televisión, la que ha tomado el lugar por este mes para grabar los exteriores de una ficción, es que se pare el mundo ahí fuera. Que nada entorpezca las tomas de los primeros capítulos de una serie que llegará a Antena 3 en otoño, con 8 capítulos, y que aún no tiene nombre.

¿De qué va la serie? "Es una adaptación de la inglesa Doc Martin". Habla Sonia Martínez, directora de Ficción de Antena 3, mientras se aleja de la tienda de frutas de la tía Juana, el personaje al que da vida Rosario Pardo. Gonzalo de Castro, el Gonzalo de 7 vidas, es en este trabajo el protagonista, un tipo serio y con malas pulgas. Mateo Sancristóbal. Un cirujano afamado de Nueva York, al que un problema personal le impide ejercer su trabajo. Así que se traslada al pueblo en el que creció para ser el nuevo médico de familia.

Natalia Verbeke es la maestra aquí en Lastres, aunque los de la serie se hayan empeñado en cambiarle el nombre y llamarlo San Martín del Sella. "Ella se enamora del médico, pese a su mal carácter y su actitud de rarito de ciudad, e intenta que cambie", adelanta Natalia. Habrá amor. Esperanza Pedreño, la Cañizares de Cámera café, es la recepcionista hippie de la consulta. No congenia con el doctor. Así que habrá también comedia. La tía Juana, Rosario Pardo, es la protectora del médico. Con lo que en la serie se pegará la ternura. Después está María Esteve, que con bambas hace de madre histérica. Da risa verla, todo morisquetas. Y a Alfredo, O'Dogherty, un policía alelado, deseoso de tener novia.

Daniel Freire es Tom, un ex componente de un grupo argentino de rock de los 80 que abre una taberna. Tendrá camarera, una joven Ángela Moreno, que hace de Ana. A ella le han puesto chico, Riqui, técnico en la radio. Ah, porque el pueblo tiene su cotilla oficial, Carol, directora de la emisora. La actriz Lulú Palomares, la que le presta su cara a Carol, está dando saltos como loca. César Rodríguez, director de la serie, acaba de señalarle el exterior de su radio. Una casita que parece sacada de una postal. Con tejado y flores. Con aires de la China. De dentro no se sabe nada. En Lastres, para la serie, sólo se usan las cosas de fuera; para los interiores, platós, y se trasladarán a Madrid. Pero eso no pasará hasta dentro de un mes.

Una cuesta y otra más, la iglesia, una bajada, y al fondo, la casa-consulta del doctor Mateo Sancristóbal, el que obliga a Gonzalo a empolvarse cada mañana la cara. César ejerce ahora de guía. Dice que esa casa, toda de piedra y con balconadas, perteneció a un discípulo de Severo Ochoa. Aunque el permiso han tenido que pedírselo a una señora de Madrid. Simplemente cambió de manos. Junto a la casa, el hotel de los actores, que tienen revolucionado a todo el pueblo, el de verdad. Y por detrás de todo eso, un camino empedrado, en el que Sancristóbal hace footing con su perro.

En esta serie sin nombre también hay playa. Para que Ana, la camarera, Riqui, el guapo, y el fontanero que le han encargado a Ramón Pujol, se diviertan. La playa es diminuta, como de juguete. De un puerto. Y los de Notro tienen que esperar a que la marea baje algo para meter las cámaras.

"Cuidado que resbala". Llegar a la Plaza del Reloj, calles abajo y arriba donde las casas siguen dándose codazos, no es fácil. "Aquí es donde se reunirán los personajes". Con un robo, un ladrón que llega al pueblo. Se verá en uno de los capítulos, no se sabe cuál, porque la serie aún está patas arriba.

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