JAVIER GUTÍERREZ. 'VERGüENZA'

"Mi personaje es patético, él sería el rey de los cuñados"

  • Protagoniza la comedia de Movistar + que se puede ver íntegra con sus diez capítulos

  • El actor asturiano se siente vinculado a Sevilla, su "talismán"

Javier Gutiérrez y Malena Alterio, Jesús y Nuria en 'Vergüenza'. Javier Gutiérrez y Malena Alterio, Jesús y Nuria en 'Vergüenza'.

Javier Gutiérrez y Malena Alterio, Jesús y Nuria en 'Vergüenza'. / movistar +

Es tan buena persona como siempre le habíamos imaginado, como en sus personajes más populares en la televisión, en Los Serrano o en Águila Roja. Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 1971) forjado en el teatro, fue más allá del rol habitual en La isla mínima y en El autor recibe las mejores críticas. Es el actor del momento y todo se le acumula. En Movistar + acaba de estrenarse Vergüenza, una comedia de diez capítulos (se prepara la segunda temporada), creada por Juan Cavestany (autor de la obra Urtain) y Álvaro Fernández Armero. El asturiano interpreta a Jesús, un pobre diablo con la manía de decir lo primero que se le viene a la cabeza, originando problemas a quienes más quiere, como a Nuria (Malena Alterio), su mujer

-¿Jesús es un inconsciente?

-Es un metapatas, pero yo no sabría decir si es así sin querer o tiene otra intención. Cuando ves todos los capítulos te quedas con la duda. Yo mismo que intepreto el personaje no sé qué intención tiene en realidad con su actitud.

-¿De alguna manera el personaje maltrata a su mujer?

-Sería exagerado tildarlo así. Él arrastra a su mujer al desastre. Ella quiere tener una vida normal, formar una familia, tener estabilidad en el trabajo, llevarse bien con los suyos y asiste a los continuos problemas que ocasiona su marido. Y lo que es peor, cuando él quiere arreglar lo que ha estropeado. Esta es una serie escrita por hombres pero el protagonismo tiene un punto de vista femenino. El espectador acompaña a Nuria, el personaje de Malena, porque ella es testigo principal y se da cuenta de lo que realmente pasa. Se queda ojiplática porque no puede remediar nada.

-¿Cómo describiría a Jesús?

-Es un mileruista, con ínfulas en su profesión. Se las da de lo que no es. Se cree que es un gran fotógrafo artístico y continuamente está hablando de una exposición que está montando. Hace fotos en bodas y bautizos. Es un tipo patético. En este mundo de cuñadismo él sería aquí el rey de los cuñados.

-No es la típica comedia de enredos, fácil...

-Se habla de Vergüenza como comedia pero en realidad es amarga, áspera. Extrae una realidad que reconocemos y aunque haya cosas que hagan gracia son dramas personales muy tristes.

-¿No tendría complejos en admitir que éste es su mejor año?

-Y no me puedo quejar porque me llega mucho trabajo y muchos proyectos que son interesantes. Pero no me olvido de muchos compañeros que no tienen mi suerte. Porque son buenos, tienen talento y no gozan de estas oportunidades..

-Usted parece omnipresente...

-Parece que estoy en todas partes, pero porque ha coincidido Vergüenza, que empezamos hace año y medio; la película El autor, que comenzamos hace un año; y Estoy vivo, en La 1, que estamos grabando el último capítulo.

-¿Fue Juan Robles, en 'La isla mínima', su punto de inflexión?

-Sí, el público estaba acostumbrado a verme en roles de comedia, en la tele. Juan Robles supuso un cambio. Pero fue también porque era una gran película, un gran trabajo de Alberto Rodríguez... Y también está Sevilla. Para mí es mi talismán, me da buenas vibraciones, como cada vez que hemos representado en teatro. Y El autor también está rodada en Sevilla.

-¿Es una ventaja que Vergüenza se ofrezca al completo?

-Me parece muy bien. Así no dependemos de los programadores, ni de los horarios. El público puede verla a su ritmo, cuando quiera.

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