"Lo que se hace es fotocopiar el éxito de la competencia"

  • El que fuera inventor de numerosos formatos en la cadena pública propone mantener "un laboratorio de programas"

Se dedica ahora a pintar, a dejarse llevar por los pinceles que también durante muchos años fueron su medio de vida en TVE. Guillermo Summers es conocido por los jóvenes como el que anunciaba coches junto a otro barbas. Detrás de su estampa de jugados galés de rugby entrado en años se encuentra un pionero de la televisión que siempre supo hallar el lado creativo a lo inventos a este lado de la pantalla.

-Usted es de los pioneros de verdad de todo ésto...

-Sí, pionero. Cuando TVE apenas tenía apenas tres años, a finales de los 50. Como entonces no existía la figura del becario entré como meritorio, sin cobrar, claro, en el departamento de Decoración. Me llevé un año y medio de meritorio. Como no me pagaban me marché para regresar de forma externa haciendo otras cosas.

-Fue cuando lo fichó su hermano Manuel Summers, que ya era realizador en TVE.

-Con él hice Escuela TV, un programa escolar en el que hacía las ilustraciones de las lecciones que se daban. De Historia de España, Ciencias Naturales, Historia Sagrada. Como no había ni documentales, ni cine... Hacía 30 dibujos todos los días para los comentarios de Pilar Cañada, Marisa Medina.

-¿Pesaba mucho la censura?

-En los estudios vivíamos un clima ingenuo e ingenioso. La censura estimulaba la imaginación e intentábamos no meternos en problemas con los censores.

-En los 70 dirigió varios proyectos de programas infantiles, concursos como El juego de la foca o El monstruo de Sancheztein. Usted comenzó a tratar a los niños de manera diferente...

-La intención era no tratar a los niños como deficientes mentales y escapar del lenguaje ñoño. Había que hacer concursos diferentes. Hay que reconocer que en los 80, a partir de La bola de cristal, se hicieron incluso programas para niños que tenían mucha más calidad que los de adultos.

-Alguna vez le pidieron rescatar a Sancheztein ¿Lo haría ahora?

-Los niños de ahora son muy diferentes. La televisión que hacíamos antes no se debe hacer ahora porque los tiempos, simplemente, han cambiado.

-Siempre trabajó para TVE hasta su prejubilación y tuvo un paso fugaz por Megatrix en Antena 3 ¿Nunca quiso trabajar para las privadas?

-Yo abogué durante muchos años por la puesta en marcha de las televisiones privadas. Pero cuando llegaron, me decepcionaron. Yo estaba acostumbrado a trabajar para televisión pública porque te permitía a hacer programas no rentables. Ahora cuatro señores en una tertulia se pueden llevar tres horas en prime time. Para mí sí es decepcionante esta televisión que se hace por la rentabilidad. Yo tengo una educación de imagen, una televisión que aparte del contenido te permitía ver imágenes. Ahora se hacen demasiados programas de radio para la televisión.

-¿Qué haría usted?

-Siempre tuve claro que la pública al menos debería de tener un laboratorio de programas, donde trabajara gente nueva. La tele que es un medio que necesita renovarse constantemente. En la actualidad lo que se hace es fotocopiar lo que tiene éxito en la competencia.

-Por cierto, sus concursos fueron los primero en contar con famosos. Algo fundamental en estos tiempos.

-Esa novedad la introduje en De la A a la Z, que se emitía en la sobremesa. El ganador se llevaba una máquina de escribir portátil que parecía un bidón de gasolina. Por allí pasaban los famosos y se animaban algunos artistas que comenzaban a destacar. Recuerdo por ejemplo a Rocío Jurado...

-Usted no apareció como presentador hasta 1983 con Y sin embargo te quiero. Ahí comenzó su 'matrimonio' con Ignacio Salas.

-Yo nunca pensé en ponerme delante de las cámaras. Hicimos el experimento, vieron el piloto y gustó. Era un programa en el que en verdad nos metíamos con la tele. Ignacio Salas es un talentazo, diferente. Él era el rigor; yo, la frescura.

-Recuerdo sin embargo que los críticos les dieron fuerte. Después, les elevaron a los altares.

-Creo que sólo Haro Tecglen y Molina Foix nos pusieron bien al principio. Éramos dos tíos feos, barbados, aunque tenía su punto de progresía.

-La tercer en discordia era Pastora Vega. Una presentadora de rasgos gitanos que en principio causó cierta incertidumbre...

-Ignacio arropó mucho a Pastora Vega. Ella daba en pantalla con unas facciones muy duras, que suavizaron los maquilladores, descubriéndose un bellezón que iba a durar muy poco entre nosotros dos. En Y sin embargo te quiero lo pasamos fenomenal. Con Santiago Carrillo presentando los programas religiosos o Paloma Gómez Borrero hablando en un quiosco repleto de revistas porno. Practicábamos a gusto la transgresión.

-Llegaron a hacer un especial de Fin de Año de lo más irreverente. El que resumía el primer trienio de "la tele roja" de Felipe González. ..

-Fue un guión muy trabajado y sin los medios de ahora. Un programa así ahora no tendría precio. Daniel Écija y otros hacía unos montajes que yo los definí como "chicle para la vista".

-Después de tanto años con Mitomanía, nadie recogió su testigo. Los programas conmemorativos del 50 aniversario de TVE sólo se dedicaron a rescatar lo que su equipo dejó hecho años atrás.

-El mérito era del equipo documentalista de Paco Quintanar. Todo eso quedó truncado. Una pena.

Él mismo recuerda que cuando se marchó hace diez años sólo recibió "una cartita", ni un homenaje, ni nada parecido. "Pero lo lamento aún más por mi hermano Manolo, que no ha recibido nunca la consideración de TVE desde que falleció, pese a que era un trabajador pionero. Lo último que hizo fueron las parodias de 'Cine por un tubo", evoca.

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