Cena a lo Gurruchaga

  • Se cumplen 20 años de un especial de Nochevieja que desató la polémica.

La entonces directora general de RTVE, Pilar Miró, pidió a Javier Gurruchaga “que diera caña”. El líder de la Orquesta Mondragón había dado días de gloria y noches de polémica en el semanal Viaje con nosotros, cáustico y rompedor. Ahora se le pedía un especial para la Nochevieja, sin regatear presupuesto en el menú y con barra libre de contenidos. La Última cena de 1988 fue un programa sorprendente, y un tanto inoportuno, que levantó más polémica en torno a Gurruchaga. Javier se adelantó unos años y se pasó unos cuantos pueblos.

Con calidad de realización cinematográfica, con tintes de Marco Ferreri en La gran comilona, y retazos de Buñuel, Kubrick, Hitchcok, Paul Naschy y Ozores, el especial se recuerda por la ración de pedos con que obsequió el reparto, en el que se incluía Ana Obregón. El político snob Antonio de Senillosa, los terroríficos Narciso Ibáñez Menta y Lola Gaos, los almodovarianos Chus Lampreave, el fallecido Félix Roteta, Willy Montesinos, Marisa Paredes o Julieta Serrano reunieron un elenco irrepetible con una historia que culminaba con una doble de Pilar Miró (como ya rescatara Viaje con nosotros con el enano parecido a Felipe González), de origen asturiano, que se convertía en novia del protagonista, Gurruchaga. El histrión se desdoblaba además como sus repulsivos padres, Cayetana y Gregorio, y la calenturieta Nancy, siempre rodeada de efebos bien dotados.

Elton John pasaba por allí y ofreció dos temas en uno de los nevados decorados, que se distribuyeron entre los Estudios Buñuel y Prado del Rey. Esta Última cena fue un exceso. De tiempo, de coste y de sal gruesa. Fue una idea heterodoxa que ahora ocuparía una noche alternativa. Tampoco fue para tanto. El guión lo firmaban Gurruchaga, Joan Potau y Juan Carlos Eguillor. Al final, los beneficiados de aquellos pedos fueron Martes y Trece, encumbrados en su convencional especial posterior.

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