Los jóvenes españoles ven "peligroso" y "normal" el consumo de drogas

  • Entre los beneficios que persiguen están poder integrarse, "no sentirse raro" y divertirse · En solitario, dicen ser conscientes del riesgo de tomar estas sustancias, pero cuando están en grupo lo justifican y relativizan

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En contra de los estereotipos, los jóvenes españoles no banalizan el consumo de drogas, sino que de forma mayoritaria consideran que es "arriesgado y peligroso", afirman que conocen las posibles consecuencias, pero que consumen para sentirse integrados y porque "es lo normal" a su edad.

Estas son algunas de las conclusiones de una investigación realizada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y la Obra Social de Caja Madrid. En el estudio se entrevistó a 1.200 jóvenes de entre 15 y 24 años, que consideran que los riesgos son algo inevitable en la vida y que el consumo de drogas se puede hacer de forma "controlada".

El estudio también ha puesto de manifiesto el cambio de discurso de los jóvenes, que en entrevistas individuales realizadas en privado destacan los peligros del consumo y se muestran proclives a no consumir, pero los relativizan y justifican cuando son entrevistados en grupo.

Estas apreciaciones son prueba de que las campañas de información que enfatizan los peligros del consumo de droga "no funcionan todo lo bien que deberían funcionar", explicó ayer el director técnico de FAD, Eusebio Megías.

Para ser más efectivas, estas campañas deberían cuestionar los supuestos beneficios del consumo y abordar la capacidad de influencia del grupo y cómo hacerle frente.

El estudio La lectura juvenil de los riesgos de las drogas: del estereotipo a la complejidad aclara que los beneficios que los jóvenes atribuyen al consumo de drogas son fundamentalmente poder integrarse, divertirse y "no sentirse raro". De forma específica, cada una de las sustancias cuenta en el imaginario juvenil con sus respectivas "ventajas": el alcohol como un desinhibidor, la cocaína para potenciar la euforia, las "pastillas" para poder aguantar u sentir más, y el cannabis para relajarse.

También, según las diferentes sustancias, los jóvenes consideran que la más peligrosa -es decir, la que puede acarrear consecuencias de mayor gravedad- es la cocaína, seguida de las "pastillas", el cannabis, el alcohol y, por último, el tabaco.

El único riesgo a corto plazo que consideran es la muerte (por accidentes de tráfico o por posibles sobredosis) pero, aún siendo conscientes, creen que es una posibilidad remota y que va asociada a consumos muy determinados, fundamentalmente al de "pastillas". En cuanto a los riesgos a largo plazo, piensan que nunca los sufrirán ya que ese tipo de daños (enfermedades por consumo prolongado) sólo se producen "si existe hábito o adicción" y consideran sus consumos "experimentales". Es decir, relativizan sus propios usos de las drogas.

Estas actitudes son más frecuentes en los hombres, sobre todo con edades comprendidas entre los 20 y los 22 años, que no tienen creencias religiosas, se autoposicionan en la izquierda, viven solos o con amigos, tienen un nivel de estudios inferior a lo que correspondería a su edad y disponen de más dinero semanal para su gastos.

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