Una joven liberada de la esclavitud confía en que su lucha sirva a otras mujeres

  • La joven esclava nigerina se encuentra en Madrid para recoger uno de los Premios de Derechos Humanos que concede el Consejo General de la Abogacía.

La joven esclava nigerina que logró su libertad y espera recibir una indemnización del gobierno de Níger, Hadijatou Mani, ha expresado su confianza en que su lucha sirva a otras mujeres para huir de la esclavitud, una práctica que afecta a más de 43.000 mujeres en su país.

Hadijatou Mani, quien se encuentra en Madrid para recoger uno de los Premios de Derechos Humanos que concede el Consejo General de la Abogacía, ha narrado hoy su historia: desde que fue vendida con 12 años hasta que hace dos meses ganó una demanda contra el Estado de Níger por no aplicar las leyes que prohíben la esclavitud, tradicional en el Sahel.

"Si he resistido y capeado todos los temporales no ha sido sólo por mí y por mis hijos, también por los miles de mujeres que están en esta situación, para que tengan valor y peleen por su libertad", ha afirmado Mani.

La acompaña el presidente de la Asociación Timidria de Derechos Humanos, una organización nigerina que lucha por erradicar la esclavitud y anima a las mujeres a liberarse, Weila Ilguilas, quien traduce de "haoussa", dialecto tuareg que habla la joven.

Hija de una mujer esclava, Mani fue vendida por un amigo del amo de su madre cuando tenía unos 12 años a un terrateniente, El Hadj Souleymane Naroua, quien pagó unos 450 euros por hacerla su "quinta mujer", un eufemismo por el que se conoce a las esclavas.

Lo cierto es que el amo tenía cuatro mujeres legales y otras siete esclavas que, como Mani, estaban obligadas a trabajar en la casa y en el campo sin sueldo.

Cuando la joven contaba unos 13 años, se convirtió en esclava sexual de Souleymane, con quien tuvo tres hijos, dos de los cuales aún viven: un niño de ocho años y medio y una niña de siete.

En 2003, Níger y los demás países subsaharianos de la zona abolieron la práctica de la esclavitud, pero no fue hasta 2005 cuando la asociación Timidria convenció a su amo de que firmara documentos de manumisión por Mani y otras dos jóvenes.

Poco después, Souleymane se retractó y denunció a Mani por abandono del hogar, cargo del que un juez local absolvió a la joven, quien acto seguido contrajo matrimonio con un hombre de su elección.

Souleymane entonces la acusó de bigamia, cargo del que fue hallada culpable y condenada a seis meses de cárcel.

Aconsejada por la Asociación Timidria y la ONG británica Anti-Esclavitud Internacional, Mani llevó su caso ante el Tribunal de la Comunidad Económica de los Estados Africanos Occidentales (CEDEAO), que declaró al estado de Níger culpable de no haber sabido aplicar las leyes y proteger a Mani de la esclavitud.

Ahora, la joven espera que el gobierno nigerino le pague la indemnización de 17.000 euros a que ha sido condenado por el tribunal internacional.

"Quiero hacerme una casa donde vivir con mis hijos y comprar unas tierras y unos animales para comenzar una vida mejor y más segura", ha afirmado Mani, quien además de los dos hijos de Souleymane -cuya custodia quiere reclamar- tiene una niña de un año, nacida al mes de salir de la cárcel, en septiembre de 2007.

El presidente de Timidria no supo calcular el número de mujeres que se encuentran en estado de esclavitud en Níger, aunque la ONG británica las cifra en unas 43.000.

Mauritania, Burkina-Faso y Nigeria son otros de los países en los que esta "tradición" aún se mantiene y donde proliferan los poblados habitados solo por mujeres huidas de sus amos y que malviven con el estigma social de haber sido esclavas, ha explicado Ilguilas.

"Queremos llamar la atención de España y de Europa sobre esta práctica horrible para que nos apoyen y nos ayuden a combatirla", ha subrayado el presidente de Timidria, organización que no solo apoya legalmente a las jóvenes, sino que las ayuda en su reinserción en la sociedad y en la construcción de una nueva vida.

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