El hombre de Penedés degolló a su ex mujer y se asfixió con una bolsa

  • La mujer tampoco había solicitado ningún tipo de vigilancia especial desde que había obtenido la orden de alejamiento, según fuentes cercanas a la investigación.

El vecino de Vilafranca del Penedés que ayer tarde mató a su ex mujer lo hizo degollándola con un arma blanca y, posteriormente, se suicidó atándose una bolsa de plástico en la cabeza, lo que le causó la muerte por asfixia, según fuentes cercanas a la investigación.

La víctima, Pilar T.M., de 37 años, se había separado hacía poco más de un año de José C.G., de 39 años, que tenía desde el pasado 30 de abril una orden de alejamiento que hasta ayer no había quebrantado y que continuaba vigente.

La mujer tampoco había solicitado ningún tipo de vigilancia especial desde que había obtenido la orden de alejamiento, según las mismas fuentes.

Los hechos ocurrieron sobre las 18:30 horas de ayer cuando un vecino del edificio situado en el número 15 de la calle Beneficencia, donde vivía la víctima, avisó a los Mossos d'Esquadra de que en el piso de al lado se oían chillidos y golpes.

Minutos después, la actual pareja de la víctima -que había recibido una llamada de ella alertándole de que su ex compañero iba a verla y se había apresurado a dejar Barcelona, dónde trabaja- se encontró con el cadáver de la mujer que yacía en el piso degollada a causa de varias heridas de arma blanca.

Los Mossos d'Esquadra llegaron al piso con un equipo de emergencias médicas pero no pudieron hacer nada para salvar la vida de Pilar T.M., ya que no presentaba constantes vitales.

Minutos después de matar a su ex pareja, el presunto agresor se dirigió hacia la casa de sus padres, situada en la calle Ferrán número 89, a pocos minutos de dónde vivía la víctima, ya que era allí donde él vivía desde que se separó de Pilar T.M.

Una vez en su domicilio, José C.G. se suicidó atándose una bolsa de plástico en la cabeza, lo que le causó la muerte por asfixia.

Los investigadores están a la espera del resultado del informe forense para averiguar si antes de suicidarse el agresor se había tomado algún tipo de fármaco.

El matrimonio tenía dos niños, de siete y tres años, y, según los vecinos, el presunto agresor, aún teniendo una orden de alejamiento vigente, subía y bajaba de la casa de Pilar con los niños y, además, continuaba aparcando en la plaza de aparcamiento que tenían en el edificio.

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