La hija del acusado lo incrimina en la paliza que dejó en coma a Alba

  • Las acusaciones y las defensas del 'caso Alba' un vídeo registrado por los familiares de Francisco Javier P., en el que la menor explica una versión opuesta, en la que sostiene que Alba se lastimó al caerse de la cama.

La principal testigo del caso Alba, Maite, la hija de 6 años del acusado Francisco Javier P., incrimina a su padre en la paliza que dejó a la pequeña Alba en coma y corrobora los maltratos a que la sometía habitualmente, en la declaración judicial que se ha visionado en la Audiencia de Barcelona.

A puerta cerrada, el tribunal, las acusaciones y las defensas del caso Alba han podido ver la grabación del interrogatorio que se efectuó a la hija del acusado Maite ante el juez y también un vídeo registrado por los familiares de Francisco Javier P., en el que la menor explica una versión opuesta, en la que sostiene que Alba se lastimó al caerse de la cama.

En el transcurso del visionado de esos vídeos, y del reportaje fotográfico que los Mossos efectuaron en el piso de los procesados, Ana María C., madre de Alba, ha sufrido una crisis de ansiedad, la segunda del día, ya que antes de iniciarse la vista ha tenido que ser atendida por un forense debido a su estado nervioso.

Según han explicado fuentes judiciales, en su declaración en fase de instrucción, meses después de la detención de los procesados, Maite avaló la versión de Ana María C. de que su padre se quedó a solas con Alba en el piso, justo antes de que la niña quedara en coma por una paliza la noche del 4 de marzo de 2006.

La niña, que entonces tenía seis años, fue entrevistada por dos psicólogos del Equipo de Asistencia Técnico-Penal, en una situación distendida, mientras Maite dibujaba, y su declaración era seguida, a través de un cristal opaco, por el juez instructor y las partes personadas en la causa.

Durante la entrevista, Maite comentó también los maltratos que su padre infligía habitualmente a Alba, que la obligaba a tragar la comida que echaba y a beber agua con una jeringa a través de un esparadrapo que le colocaba en la boca, aunque su relato es infantil y cuesta discernir lo veraz de lo imaginado, según las mismas fuentes.

El tribunal ha visto hoy también la grabación de Maite que el hermano y la cuñada de Francisco Javier P. grabaron al día siguiente de la detención del procesado, por consejo de su abogada defensora, y que aportaron a la causa apenas un par de días después del suceso.

En ese vídeo, la menor repite la primera versión que dio a sus tíos cuando llegó a su casa la noche del 4 de marzo, después de que su padre la llevara allí en coche mientras Alba era atendida en el ambulatorio.

En esa versión, que han ratificado hoy sus tíos en el juicio, Maite explicó que Alba se había lesionado al caerse de la cama mientras ambas jugaban en su habitación, explicación que coincide con la que Francisco Javier ofreció ante el tribunal y con la que ambos procesados mantuvieron en el ambulatorio y el hospital hasta que fueron detenidos.

Las imputaciones de violencia doméstica habitual y delito contra la integridad moral que mantienen contra los acusados la Fiscalía y la acusación particular se basan en gran parte en la declaración judicial de Maite, erigida en la principal testigo del caso.

En la vista de hoy, ha declarado una anterior pareja de Ana María C., que ha explicado que en los siete meses en que convivió con la procesada constató que la atención y educación que daba a la niña "no era la adecuada", especialmente en lo que se refiere a la alimentación y a las rutinas diarias.

También ha sido destacada la versión de los mossos d'esquadra que registraron el piso de los procesados, quienes han explicado que encontraron un cinturón de albornoz anudado a una silla que, a juzgar por su perímetro, parecía haber servido para atar a un niño.

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