Virginia quiere dar vida

  • Una mujer con distrofia muscular da a luz en Toledo a su segundo hijo; es el primer caso español y segundo del mundo

Virginia Felipe sufre atrofia muscular espinal tipo II y ha dado a luz a su segundo hijo en un hospital de Toledo, convirtiéndose así en el único caso descrito en España y el segundo en el mundo. La enfermedad hereditaria de Virginia la mantiene en una silla de ruedas, con su cuerpo de niña sujeto por un corsé para poder estar sentada, pero las ganas de ser madre la llevaron a buscar el embarazo, del que nació Sofía, y cuatro años después vino el segundo, Gregorio David, "inesperado pero tan deseado como el primero".

Así lo relató ayer Virginia en una rueda de prensa en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, acompañada de su marido, Hilario, y del equipo médico que ha llevado su caso: la jefa de Ginecología y Obstetricia, Marisa Cañete, el responsable de la consulta de alto riesgo, Mariano Veganzones, la jefa de Pediatría, Alicia Ureta, y el jefe anestesista, Filadelfo Bustos. "Es un ejemplo de superación", dijeron todos ellos, que además de resaltar el lado humano del éxito clínico pusieron de manifiesto su importancia científica por tratarse del primer caso "bien documentado" de una paciente con esa enfermedad que lleva adelante su segundo embarazo y alumbramiento. Tan sólo hay un caso publicado de una mujer alemana con cuatro embarazos, pero sin informe genético.

La atrofia muscular espinal afecta a uno de cada 10.000 recién nacidos, es hereditaria y se puede presentar en tres grados; el segundo es el que padece Virginia, una forma severa que le provoca además una disminución de la capacidad pulmonar. Precisamente los días más complicados de su primer embarazo fueron por una neumonía. Pero el segundo embarazo ya se enfocó con la experiencia del primero, explicó el doctor Veganzones, y el control se pudo hacer de forma ambulatoria, de manera que Virgina pudo pasarlo en su casa de la localidad toledana de Villacañas. Los niños nacieron los dos por cesárea entre la 33 y la 34 semana de gestación, sus pulmones maduraron con corticoides, y pesaron al nacer unos dos kilos. Los pequeños son portadores de la enfermedad, pero no la desarrollarán.

Además, Virginia tuvo que superar más dificultades en el parto con la anestesia, para mantener la integridad del feto y reducir el riesgo de complicaciones respiratorias, según el doctor Bustos, que indicó que se optó por dormir sólo la parte del abdomen con anestesia epidural.

El marido, Hilario, agradeció su trabajo al equipo médico, para que pudieran nacer sus hijos "fruto del amor, la fe y el conocimiento". Algún día tendrá que explicar a sus hijos la enfermedad de la que son portadores, y espera que comprendan "el esfuerzo de voluntad y de fe que hemos hecho, y la parte de conocimiento que hemos puesto en nuestro proceso", dijo, y resaltó de Virginia (que pesa 30 kilos), su fuerza por encima de los impedimentos físicos.

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