Todas las pruebas señalan al acusado de matar a dos policías en L'Hospitalet como el autor del crimen

  • Los mossos d'Esquadra que participaron en la investigación de la muerte de las dos agentes aseguran que todas las pruebas recabadas apuntan al procesado como el autor del doble crimen

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Los mossos d'Esquadra que participaron en la investigación de la muerte de las dos agentes de Policía de León en prácticas asesinadas el 4 de octubre de 2004 aseguraron hoy que todas las pruebas recabadas apuntan al procesado como el autor del doble crimen y descartan la posible implicación de otras personas como sostuvo ayer el acusado.

El imputado, Pedro J.G., aseguró que lo habían incriminado en el asesinato de las jóvenes y señaló a Mustafa D.A. y un turcoalemán llamado Álex como autores del doble crimen. Los Mossos dieron "poca credibilidad" a esa versión y comprobaron que el primero de ellos y el único Álex que encontraron relacionado con el detenido, Alexandre B., estaba en prisión el día de los hechos.

El jefe de la Unidad Judicial de la Policía catalana que se encargó de la investigación descartó que las chicas estuvieran implicadas en el tráfico de drogas --como sostuvo ayer el procesado-- porque no se encontró ninguna llamada entre las jóvenes y los supuestos narcotraficantes que, según Pedro J.G., le habían ordenado ir a recoger un paquete de cocaína al piso de las fallecidas.

Sin embargo, en el domicilio se encontró la factura de un teléfono móvil a nombre del procesado que éste había comprado al salir de permiso penitenciario y con el que, la madrugada del día del crimen llamó al cura de la Modelo y a una línea erótica. Además, el agente indicó que todas las huellas dactilares encontradas en el domicilio resultaron ser de familiares y amigos de las fallecidas a excepción de las de Pedro J.G., el único con antecedentes policiales.

Una de ellas fue hallada en la hebilla del cinturón con el que fue maniatada una de las chicas y también se encontró una pisada con sangre y ceniza que coincidió con las zapatillas deportivas de Pedro J.G. que fueron encontradas el mismo 4 de octubre en el desaparecido restaurante 'La Oca', en la plaza Francesc Macià de Barcelona, donde el acusado almorzó con su hermana.

También señaló que se encontró semen en el interior de una de las fallecidas. Parte de los restos biológicos pertenecían al novio de la joven, pero el resto era de Pedro J.G. Además, varias cámaras de videovigilancia captaron al acusado llegando al barrio a las seis de la mañana, dejando el lugar sobre las 10 e intentando extraer dinero de un cajero con la tarjeta de crédito de una de las víctimas.

En el momento de la detención --la noche del 5 de octubre en Girona--, el procesado identificó como suyos unos pantalones y una chaqueta que, presumiblemente, pertenecían a las víctimas y habían sido lavadas porque, según dijo ayer Mustafa D.A., estaban manchadas de sangre. También se encontró una bolsa de deporte en la que había escrito el apellido de una de las chicas.

"Una escena de Quentin Tarantino"

El jefe de la unidad de los Bomberos de la Generalitat explicó que fueron avisados de que había un incendio en un piso en la Rambla Marina del barrio de Bellvitge de L'Hospitalet. El fuego era de "poca intensidad" dada la falta de oxígeno, ya que las ventanas estaban cerradas. Cuando entraron, los bomberos descubrieron los cuerpos de las chicas que estaban amordazadas, colocadas bocabajo y atadas de pies, manos y cuello por la espalda, por lo que si intentaban estirar las piernas, se ahogaban.

Si bien las dos fueron atadas a la pata de la cama, una de ellas estaba sobre el colchón --donde había un montón de ropa y papeles ardiendo-- y la otra, en el suelo de otra habitación. Esta última estaba atada con el cinturón en el que se encontró una huella de Pedro J.G. y había sido vejada tras morir.

El hallazgo de los cadáveres y la situación en la que fueron encontrados "parecía una escena de una película de Quentin Tarantino", concluyó el jefe de los bomberos, quienes avisaron a los Mossos d'Esquadra sobre las 10 de la mañana. El jefe de la unidad judicial de la Policía catalana dijo que fue "una situación muy dura" y que los cuerpos presentaban "síntomas muy evidentes de violencia, vejación y agresión sexual". "En general, daba la impresión de que era una sala de torturas", resumió.

El juicio seguirá mañana con la declaración de los peritos que realizaron la autopsia y analizaron las pruebas, así como con las periciales de los psicólogos psiquiatras que examinaron el procesado.

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