Sanidad advierte de que hay que proteger los medicamentos del sol y del calor

  • En los viajes se recomienda no llevar medicamentos en los maleteros de los coches ya que en estos compartimentos no hay ventilación ni refrigeración

Una mala conservación de los medicamentos puede provocar problemas de salud, que podrían evitarse si se conservan en lugares no expuestos directamente al sol ni a temperaturas altas.

Así lo ha recordado la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), Cristina Avendaño, quien ha destacado que es importante que antes de tomar cualquier fármaco se consulte al médico y ha recomendado leer el envase y el prospecto para conocer la temperatura a la que debe conservarse.

En los viajes se recomienda no llevar los medicamentos en los maleteros de los coches, junto al equipaje, ya que en estos compartimentos no hay ventilación ni refrigeración y pueden llegar a alcanzar temperaturas muy elevadas que pueden afectarlos.

Avendaño ha insistido en que los fármacos, cuando son utilizados correctamente, no son desencadenantes de problemas de salud asociados a las altas temperaturas, aunque los mecanismos de acción de algunos de ellos pueden actuar sobre la adaptación del organismo al calor.


Algunas formas farmacéuticas, como supositorios, óvulos o cremas, son bastante sensibles a elevaciones de temperatura y, en algunos casos, no es el principio activo el que se puede ver afectado sino la forma farmacéutica.

La Agencia sostiene que todo aquel producto cuya apariencia exterior esté visiblemente modificada no debe ser consumido, en la medida que esta alteración podría ser un indicador de una transformación de las propiedades de la forma farmacéutica.

La AEMPS ha clasificado en tres grupos los medicamentos cuyos mecanismos de acción pueden interaccionar con las altas temperaturas.

En el primer grupo estarían los que son susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor, tales como diuréticos o antiinflamatorios no esteroideos.

En un segundo apartado se incluyen los que pueden inducir un aumento de la temperatura corporal, al actuar sobre el sistema nervioso central, como los neurolépticos y antidepresivos.

Y por último, los medicamentos que agravan indirectamente los efectos del calor por disminuir la capacidad de reacción ante situaciones problemáticas, en el que estarían incluidos los fármacos para dormir, para la ansiedad y los que bajan la tensión arterial.

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