El Nobel de la Paz pide a Obama prioridad para Oriente Próximo

  • El ex presidente de Finlandia Martti Ahtisaari recibe el galardón en el Ayuntamiento de Oslo.

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El ex presidente de Finlandia Martti Ahtisaari instó hoy al presidente electo de EEUU, Barack Obama, a darle prioridad "alta" al conflicto de Oriente Próximo, que calificó del "mayor reto" actual para la paz.

Durante su discurso al recibir el premio Nobel de la Paz 2008 en el Ayuntamiento de Oslo, Ahtisaari pidió también a la UE, Rusia y la ONU que "se comprometan en serio para que se pueda encontrar una solución a la crisis que se extiende de Israel y Palestina hasta Iraq e Irán".

El Comité Nobel Noruego galardonó a Ahtisaari por sus "importantes esfuerzos en varios continentes y durante más de tres décadas para resolver conflictos internacionales", sobre todo en Namibia, Kosovo y la región indonesia de Aceh.

"Todas las crisis, incluida la de Oriente Próximo pueden ser resueltas. La solución requeriría una contribución de las partes envueltas y de la comunidad internacional en conjunto", dijo Ahtisaari minutos después de recibir el diploma y la medalla del premio de manos del presidente del Comité Nobel, Ole Danbolt Mjøs.

La situación en Oriente Próximo pone en entredicho la credibilidad de la comunidad internacional, señaló el galardonado, quien rechazó por simplista el argumento de que todo obedece a tensiones entre religiones, ya que éstas son "amantes de la paz" y pueden ser una "fuerza constructiva" en el proceso de negociaciones.

"No podemos seguir año tras año pretendiendo simplemente que hacemos algo para mejorar la situación en Oriente Próximo. También hay que conseguir resultados", declaró en su discurso en el Ayuntamiento de Oslo ante un millar de invitados, entre ellos los reyes noruegos Harald V y Sonia y los príncipes Haakon y Mette-Marit.

El creador de la organización Iniciativa para la Mediación de Crisis (CMI) se refirió también a la crisis financiera internacional, que refleja la importancia del "compromiso" de la comunidad internacional en la cooperación para el desarrollo, que de paso es la medida "más efectiva" para frenar el terrorismo. Una reducción en la ayuda exterior sería "desastrosa", dijo el premiado.

La resolución de los conflictos es una cuestión de "voluntad", todos pueden ser resueltos y no hay excusas para "eternizarlos", señaló Ahtisaari, que criticó la "pasividad" e "impotencia" de la comunidad internacional en algunas situaciones. El ex presidente finlandés destacó que la ONU proporciona el marco adecuado para las iniciativas de paz y recordó a los países miembros la importancia de reforzar esta organización.

Ahtisaari, de 71 años, definió el papel de mediador como una mezcla de "capitán de barco, médico, comadrona y profesor" y minimizó su importancia al recordar que sólo las partes en conflicto pueden hacer que se logre la paz.

Su compromiso por la paz le viene desde niño, recordó: como miles de finlandeses, tuvo que emigrar a los 2 años con su familia a causa de la reestructuración de la frontera finlandesa en la región de Carelia, motivada por la invasión de la URSS.

En la alocución previa, Mjøs hizo un repaso a los "méritos" de Ahtisaari, si bien reconoció que se le da el premio por su labor en tres décadas y no por logros obtenidos el año precedente, como dejó escrito en su testamento Alfred Nobel, creador de los galardones. "No es fácil tomar cada frase de la voluntad de Nobel de forma absolutamente literal", dijo Mjøs.

Ahtisaari sucede en el palmarés del premio al ex vicepresidente de EEUU Al Gore y al indio Rajendra Pachauri, que preside el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, galardonados en 2007 por construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático e impulsar medidas para contrarrestarlo.

Antes de la ceremonia -en la que se interpretó música de Bach, Beethoven y el finlandés Sibelius-, Ahtisaari participó en un acto con niños organizado por la ONG Save the Children y fue recibido en audiencia por los reyes en el Palacio Real.

El Nobel de la Paz, dotado como el resto con 10 millones de coronas suecas (unos 950.000 euros o 1,2 millones de dólares), es el único que se falla y otorga en Oslo, por voluntad expresa de su creador, Alfred Nobel; los otros cinco se entregan en una ceremonia en el Konserthuset de Estocolmo.

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