Luz verde al plan que decomisará los bienes a los traficantes de mujeres

  • El Gobierno aprobó ayer el plan integral contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual · Las víctimas contarán con 30 días de protección y asistencia jurídica para denunciar a sus proxenetas

El Gobierno aprobó ayer el Plan Integral contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual, que ofrece protección a las víctimas, durante al menos 30 días, para que decidan si denuncian a sus captores, y crea un fondo de bienes decomisados para asistir a estas mujeres.

Esta iniciativa está incluida en el Plan de Derechos Humanos, suscrito por el Ejecutivo durante la reunión de ayer del Consejo de Ministros, que recoge 172 compromisos del Gobierno, que serán vigilados por miembros de la sociedad civil y el Parlamento. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, explicó que las actuaciones recogidas en el plan de Derechos Humanos se pondrán en marcha a lo largo de los próximos cuatros años y serán "la hoja de ruta para la salvaguarda de los derechos humanos dentro y fuera" de España.

"Es un plan ambicioso que nos va a colocar en la vanguardia mundial en la defensa de los derechos humanos", aseguró De la Vega, quien destacó que habrá una comisión de seguimiento, integrada por representantes del Gobierno, de la sociedad civil, del Defensor del Pueblo, además de por expertos en derechos humanos. Algunas de estas actuaciones incluyen reformas legales, como la de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, para adecuarse al pluralismo religioso existente en España. El plan del Gobierno también propondrá al Parlamento una ley integral de Igualdad de Trato y no Discriminación y establecerá garantías de derechos humanos en los centros de internamiento de extranjeros.

El plan de lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual, que entrará en vigor el próximo 1 de enero, proporcionará protección integral a las víctimas durante el mencionado periodo de reflexión para que puedan restablecerse, escapar de la influencia de los traficantes y decidir si colaboran con las autoridades administrativas, policiales y judiciales. Durante ese tiempo, las víctimas tendrán derecho a la asistencia social y jurídica y a una dotación económica que garantice su subsistencia o su posible retorno al país de origen, si lo solicitan. Además, se les proporcionará un sistema de asistencia jurídica gratuita inmediata y la disponibilidad de intérprete.

Se contempla la creación de unidades móviles para la atención a víctimas y de centros de acogida con programas de atención integral específica.

Para privar de sus beneficios a las organizaciones que se dedican a la trata, se reformará la ley de Enjuiciamiento Criminal a fin de ampliar las medidas cautelares en relación con esta delincuencia y se creará un Fondo de Bienes decomisados, que irá destinado tanto a la asistencia de las víctimas como al fortalecimiento de la actuación policial contra este delito.

La iniciativa incluye campañas de concienciación sobre la vulneración de los derechos fundamentales de las mujeres que ejercen la prostitución y de las víctimas de la trata, y de información dirigidas al sector de empresas de viaje, instituciones y organizadores de eventos multitudinarios.

El plan también contempla la intensificación de las inspecciones en lugares de riesgo potencial para la trata y la mejora de la capacidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para su investigación y lucha.

Este plan recoge 61 medidas que pretenden sensibilizar a la sociedad para promover reacciones de "tolerancia cero" contra los actos delictivos relacionados con la trata, combatir sus causas a través de políticas activas de cooperación con los países de origen, tránsito y destino, contar con la participación de las ONG para el desarrolló de medidas desde una perspectiva integral, asegurar la asistencia y protección a la víctima, y luchar decididamente contra los traficantes y proxenetas.

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