Pues no, no sabe salir a empatar

  • El Sevilla, sin Kanoute ni Romaric, no supo nunca frenar el ritmo impuesto por el rival · La lesión de Konko marcó el paso atrás

El Sevilla, como dijo su entrenador en la previa, no sabe salir a empatar. Así lo demostró en un partido abierto desde el principio hasta el fin, que sin Kanoute nunca supo frenar y que se movió siempre bajo el ritmo infernal que impuso la Sampdoria, equipo al que sí que no le valía el empate.

La lesión de Konko fue lo peor que le pudo pasar al cuadro de Jiménez, ya que su asociación con Jesús Navas tenía amedrentado a un equipo local que con la salida de Mosquera se envalentonó.

Defensa

La lesión de Squillaci en el calentamiento puso en liza a David Prieto, que acabó viéndoselas con el pillo Cassano, con lo que la defensa, perdiendo en algunas cosas, puede que ganara virtudes para la marca baja. Por delante fue Maresca y no Fazio quien empezó quedándose para ganar más presencia física en la zona de tres cuartos, donde se acumulaban hombres y el ritmo de juego era muy alto. Pero el Sevilla echaba de menos en esa zona jugadores como Kanoute y Romaric, más acostrumbrados a tener el balón y a moverlo, lo que se suponía que había que hacer.

La consecuencia era que mientras el Stuttgart iba avisando marcando un gol detrás de otro, el once de Jiménez no paraba el sorteo que se estaba produciendo en el Luigi Ferraris, donde el premio era un pase a dieciseisavos de final. Y cuando hay ritmo, hay faltas y jugadas a balón parado, facetas ambas en la que Fazio resultó fatal, primero al cometerla al borde del área y luego al no acertar a despejar.

Ataque

Konko, por una vez, levantaba el dedo. Buscó la asociación con Navas y a veces la encontró mientras Adriano guerreaba a su estilo y Luis Fabiano esperaba a que le llegara la ocasión, aunque sin conexión alguna. Todo era a impulsos, el fuerte ritmo trae imprecisión y las posesiones duraban poco. Con Mosquera la derecha murió y Capel, a la desesperada y con Fazio de nueve, desperdició contras infantiles.

Virtudes

El nivel defensivo de David Prieto, de Dragutinovic y de Palop.

Talón de aquiles

El Sevilla corrió demasiado porque no tuvo ni cabeza ni jugadores en el campo para frenar el ímpetu (esperado) de la Sampdoria.

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