La importancia de los terrenos en el fútbol

  • Kanoute no tuvo el mismo espacio que en el Bernabéu haciendo de Luis Fabiano · El sistema defensivo raya la perfección

El comportamiento de un equipo de fútbol cambia por las características de los jugadores y por la posición de esos mismos jugadores en el campo. Los terrenos que pisan marcan a un futbolista, y por derivación, al equipo en el que juega.

Más allá del debate de si este Sevilla enamora o no enamora, ayer se vio cómo el equipo de Manolo Jiménez cambia su funcionamiento con una simple variación de posición de dos jugadores, Kanoute y Romaric, una por una decisión técnica y otra por un déficit físico. La primera provocó que, aunque con dominio, no hubiera frescura en el ataque en la primera mitad y la segunda, que el Villarreal, como el Madrid en la segunda parte del Bernabéu, diera un paso adelante.

Defensa

Lo que mejor funcionó aunque no lo pareciera al final. La estadística habla con claridad, un solo disparo del Villarreal y muy tibio. Duscher ordenó una presión en la zona de los pivotes del rival que resultó efectiva y que decantó la balanza escandalosamente a favor del Sevilla en las recuperaciones, casi el doble en los 90 minutos.

Lo que pasó es que cuando a Romaric se le agotaron las fuerzas, el argentino ya no podía tirar tanto hacia arriba. El africano no acompañaba ni apretaba en sus terrenos, lo que hizo que los hombres que saben tocar en el Villarreal ganaran posesión en una dominación ficticia -sin ocasiones- pero preñada de incertidumbre por lo imprevisible que siempre es un balón colgado. El remedio de Jiménez, el mismo que en Madrid, no funcionó. Fazio, aunque robó balones por alto y ayudó en esos centros al área, aculó más al equipo que, por ejemplo, quizá podía haber hecho Maresca o Renato en esa zona.

Ataque

El fútbol de Kanoute se ahoga sin esos metros que, por la amplitud que siempre da el Bernabéu, sí tuvo ante el Madrid, donde también hizo de Luis Fabiano. Los controles no eran limpios porque estaba más cerca de la portería, más rodeado. La explosión, sin embargo, la puso Adriano, eléctrico y que físicamente se salió tras el descanso.

Virtudes

Saber crear superioridad donde el rival flojea. En las bandas (aunque sólo Adriano) y en la media luna.

Talón de aquiles

Urge solucionar el ya clásico bajón físico de Romaric antes de la hora.

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