La 'seño' que dirige a los niños

  • Rosa María Vera cumple su tercer año al frente del sector de las esclavinas, un rol que requiere de "mucha paciencia" al estar junto a unos 40 pequeños

Hay hermandades en las que a los responsables del tramo de esclavinas les llaman paveros, pero, reciban ésta o cualquier otra nomenclatura, lo cierto es que estos cofrades desempeñan una labor educativa dentro de la procesión. Así lo entiende, al menos, Rosa María Vera, la persona que va a desarrollar hoy este trabajo durante la estación de penitencia de la hermandad de la Misericordia. En las cinco horas que dura esta procesión, esta vecina de 20 años del barrio de San Pedro va a encargarse de controlar el sector más revoltoso de todo el cortejo, ya que la edad de las personas que lo integran oscila entre los tres y los 10 años. Según ella, este puesto exige, ante todo, "paciencia" y, lógicamente, la estrecha colaboración que cada año le brindan los padres de estos niños y algún otro componente de esta corporación.

Rosa dispone de una formación más que notable para ocupar este cargo que hace tres años le encomendó la junta de gobierno que encabeza Manuel Ramírez. Por experiencia propia -pertenece a una cofradía desde su nacimiento-, conoce a la perfección el sentimiento y las ganas de participar que tienen los niños. Además, es estudiante de un ciclo superior de la especialidad de educación infantil en el centro María Inmaculada del barrio de Santa Rosa. En la cofradía de San Pedro tienen muy claro, por tanto, que esta aún joven cofrade es la persona más capacitada para esta labor. Durante los días previos a la estación de penitencia, Rosa se encarga también de que a los niños de esclavina no les falte un solo detalle en la procesión. Repasa la cera y los cestos de mimbre en los que los que llevarán desde pabilos y pastillas de carbón hasta bolsas con aromático incienso y caramelos para endulzar la jornada a los penitentes más cercanos al sector de esclavinas. También prepara las varas de los más pequeños y hace un recuento de los niños que va a llevar a su cargo. En total, este sector va a contar hoy con unos 40 pequeños nazarenos, una cifra que, según ella, "va creciendo en las últimas procesiones de Semana Santa".

Todo este trabajo previo y los tres años que lleva al frente de este tramo infantil hace que tanto los niños como los padres se refieran a ella como la seño, una denominación que le confiere cierto respeto durante el cortejo. "Desde luego que hay miles de motivos para sentirme muy orgullosa del papel que desempeño, ya que además recibo mucho cariño de los niños", afirma Rosa. Ella aprovecha este análisis sobre su función en la corporación para recordar que es componente tanto de la Misericordia como del Socorro desde que nació y que a los tres años de edad se enroló en la del Caído "por la amistad de mis padres con Pepe Jiménez, antiguo hermano mayor".

También echa mano del anecdotario para repasar su trayectoria al frente de este sector de esclavinas. "Recuerdo que el pasado año se orinó un niño en pleno paso de la cofradía por la carrera oficial o las numerosas ocasiones en las que se enganchan de mi capa y me dicen que parezco una princesa", manifiesta Rosa en este análisis de su trabajo.

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