La Agonía

Una responsable decisión cargada de sentido común

  • Pese a decidir ponerse en la calle, la lluvia caída en el momento de la salida hace que el cortejo se vuelva

La ilusión que hubo ayer en el Patio de los Naranjos por ver a la hermandad de la Agonía en dicho lugar se frustró en cuestión de segundos. Fue plantar la Cruz de Guía bajo el Arco de las Bendiciones y comenzó, una vez más, a llover. "Fue como un aviso", señaló un miembro de la junta de gobierno de esta cofradía del barrio del Naranjo. No hicieron falta más de cinco minutos para que el cortejo, que estaba formado en el interior de la nave principal de la Catedral, se deshiciese entre lágrimas y decepción.

Los de la Agonía habían decidido salir este año desde el primer templo de la Diócesis por dos motivos: primero, hacer estación de penitencia en la Catedral y, segundo, acortar considerablemente el recorrido. Esta novedad, quizá la más importante de la jornada, contó con el refrendo de centenares de personas que desde alrededor de las 16:00 se congregaban en los alrededores del templo, porque todas sus puertas estaban cerradas.

A esta hora ya había llovido sobre Córdoba, pero esa circunstancia no impidió que la reacción del público fuese la misma que si luciese el sol. Había que estar en el Patio de los Naranjos para presenciar la salida del Cristo de la Agonía.

La junta de gobierno mantuvo diversas reuniones en esas horas de la tarde. La primera fue a las 17:00, cuando decenas de paraguas se agolpaban ante la puerta de Santa Catalina. Decidieron solicitar a la Agrupación de Hermandades la media hora preceptiva para poder contar con nuevos pronósticos meteorológicos que fuesen más precisos. A los 30 minutos se vuelven a reunir y deciden ponerse en la calle, puesto que se les garantizaba que a partir de las 18:00 la inestabilidad disminuiría y se podría hacer estación de penitencia con mayor tranquilidad. Rápidamente corrió la voz entre todos los congregados: la procesión saldría a las 18:15. Las puertas del Patio de los Naranjos se abrieron y el público entró en tromba para apostarse en las mejores posiciones.

En pocos minutos se prepara todo y los músicos de la banda de cornetas y tambores de María Santísima de la Salud, con sus vistosos uniformes celestes, se colocan en el pasillo central del Patio de los Naranjos, frente a la Puerta de las Palmas. A la hora prevista se abrió el cancel y avanzó la Cruz de Guía de madera que se paró en el mismo escalón. Ante ella había pocas personas; sólo las autorizadas para estar allí. Una de ellas era Manuel Leal, antiguo hermano mayor de esta corporación nazarena del barrio del Naranjo, quien no se cansó de fotografiar el histórico momento. Él rigió los destinos de esta cofradía cuando de forma modesta recorría las calles del barrio y ahora, en unos años, no sólo cruza la carrera oficial, sino que también sale de la Catedral. Casi nada.

Este momento pasará, a buen seguro, a los anales de la hermandad, aunque no pasó de ser eso, una fotografía. Fue plantar la Cruz de Guía en el Arco de las Bendiciones y de nuevo comenzó a llover, lo que ponía en entredicho la decisión adoptada por la junta de gobierno. Este órgano, por culpa de estas imprevistas gotas de agua, se volvió a reunir con carácter de urgencia y decidía volverse atrás. Fueron sólo cinco minutos de gloria.

La imagen del Cristo de la Agonía regresará al barrio del Naranjo el próximo domingo a las 17:00.

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