Un broche de oro para la Pasión

  • Las procesiones del Resucitado en gran parte de los municipios y el Desfile de las Corporaciones Bíblicas de Puente Genil ponen el punto final a la semana cofrade

Un broche de oro para la Pasión Un broche de oro para la Pasión

Un broche de oro para la Pasión

Luz de Resurrección en la provincia para un broche de oro a la Semana Santa. Una jornada, la de del Domingo de Resurrección en la que el buen tiempo acompañó a todas y cada una de las procesiones previstas, que volvieron a mostrar la belleza y la heterogeneidad de la Semana Santa cordobesa.

Puente Genil

Si hay una ciudad donde se vive con intensidad la Semana Santa, y más concretamente el Domingo de Resurrección, esa es Puente Genil. Tanto la antiquísima imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado, como la de Virgen de la Alegría, una talla realizada por el imaginero local Sergio Torres que este año recorría por segunda vez las calles de la ciudad, despertando gran interés y expectación, partieron a primera hora de la mañana de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Tras el preceptivo paso por la ermita de la Veracruz, en torno al mediodía comenzaron a incorporarse al desfile las cerca de 450 figuras bíblicas que representan diversos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, personajes ataviados con ropajes de la época que dan un sello propio a la Semana Santa pontanesa y que constituyeron uno de los grandes alicientes turísticos de la jornada. Además, el desfile del más de centenar de componentes de la Corporación del Imperio Romano, dio un plus de vistosidad a un recorrido que tomó el formato actual a mediados del siglo pasado y que se ha convertido en completamente imprescindible para todos aquellos que quieren conocer un poco mejor una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad. El origen de las figuras bíblicas se remonta a mediados del siglo XVII, aunque por aquel entonces se hallaban ligadas a las cofradías. Con el paso del tiempo estuvieron sujetas a las prohibiciones y decretos de las autoridades eclesiásticas, si bien comenzaron a alcanzar su esplendor a finales del siglo XIX, cuando progresivamente fueron asumidas por las Corporaciones Bíblicas, desfilando de manera intercalada entre las cofradías durante sus respectivas estaciones de penitencia. La popularidad que tienen es de tal calado que las figuras tienen a los niños como sus grandes valedores y muestran un carácter hasta cierto punto interactivo con el público, y es que, por poner algunos ejemplos, los pequeños suelen guardar recelo al paso de Los Jetones, admiran con dulzura la oveja que acompaña al Buen Pastor o el gallo de Los Ataos, piden caramelos a Las Tres Marías o dejan alguna moneda en la túnica de Jesús que portan varios soldados romanos.

Pozoblanco

La localidad despidió su Semana Santa con la alegría que caracteriza a su Domingo de Resurrección. Justo al mediodía, las puertas de Santa Catalina se abrían para recibir al Resucitado que, acompañado por la Virgen de Luna, comenzaban su recorrido procesional hasta encontrarse en el cruce de las calles San Cayetano y Jesús. Tras ese icónico momento, ambas imágenes comenzaban su caminar por el municipio al ritmo de la Agrupación Musical La Soledad el paso del Cristo y la Banda Sinfónica Municipal el paso de la patrona de todos los pozoalbenses. Llegarían entonces algunos de los momentos más simbólicos de este colofón a la Semana Grande como la bajada por las Escaleras del Risquillo o la llegada a la plaza de Santa Catalina.

Cabra

Todo se consumó con la procesión de Nuestro Padre Jesús Resucitado desde la parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Una imagen cuya salida es coordinada por la Agrupación General de Hermandades y Cofradías, y en la que participa una representación de cada una de las 27 corporaciones que realizan su estación de penitencia en la Semana Mayor. Con el acompañamiento de la agrupación musical Virgen de las Angustias de Cabra, el paso del Señor fue precedido por dos hileras con los hermanos mayores de las cofradías egabrenses. Un cortejo amplio y colorido que precedió a una tarde frenética en el seno de las corporaciones, que comenzaron con el desmontaje de sus pasos y enseres, tradicional epílogo de la Semana Santa ya dentro de los templos.

Priego de Córdoba

La Resurrección en Priego de Córdoba tiene color blanco y celeste, el de las túnicas de la Hermandad de María Santísima de la Cabeza y Nuestro Padre Jesús Resucitado. A las 12:00, las puertas de la iglesia de la Virgen de la Cabeza se abrían para asistir a la última procesión de esta Semana Santa.

Montoro

La cofradía del Santísimo Cristo de la Resurrección de Montoro realizó su estación de penitencia desde la ermita de la Virgen de Gracia. El paso de la cofradía por la plaza de El Charco y el recorrido por los jardines de la Virgen de Gracia, que, como colofón a su estación de penitencia, son los momentos más esperados de este domingo. La actual ermita, del siglo XVII, se encuentra alejada del centro, por lo que su recorrido hasta la plaza del Charco es una delicia para la vista pues discurre por la tan reconocida estampa de Montoro en el primer tramo del meandro que hace que el río Guadalquivir abrace a Montoro.

Baena

El Domingo de Resurrección amaneció soleado, alegre y con sonido de tambores desde primera hora de la mañana adelantándose a la hora de la procesión, aprovechando las pocas horas de Semana Mayor que restaban y después de que los judíos colinegros no pudieran desfilar en la procesión del Viernes Santo por la mañana a causa de la lluvia. Un año más, la calle Virrey del Pino se abarrotó para ver la salida de la procesión desde la iglesia de Guadalupe y asistir a la Resurrección de Jesús. Abrieron el desfile los hermanos del Cristo Resucitado, unos vestidos completamente de blanco y otros de azul añil al son del toque de sus tambores roncos. Le siguieron los judíos de la colanegra, la hermandad de María Magdalena y cerró el desfile la imagen de Nuestra Señora del Rosario, bajo palio.

Palma del Río

Como cierre de la Semana de Pasión, ayer hizo su estación de penitencia la Hermandad del Señor Resucitado, Nuestra Madre y Señora de la Aurora. Un grupo de hermanos que este año ha estrenado paso, una obra realizada por el taller de Antonio Ibañez Valles que pisaba la calle Feria por primera vez tras salir del convento de Santo Domingo. Las túnicas blancas y el antifaz celeste de los nazarenos guiaron al Resucitado por los enclaves céntricos de Palma del Río.

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