La provincia

La Pasión según Montilla

  • La representación que hace la ciudad del vino de los últimos días de Jesús se ha convertido en todo un clásico de la Semana Santa de la provincia

Escena de la curación del enfermo, con Pablo del Árbol como Jesucristo. Escena de la curación del enfermo, con Pablo del Árbol como Jesucristo.

Escena de la curación del enfermo, con Pablo del Árbol como Jesucristo. / á. Robles

ES ya un clásico de la Semana Santa de la provincia. La Pasión según Montilla volvió a colgar ayer, una edición más, el cartel de "no hay billetes". La representación dramática cumplía 27 años, aunque en Montilla dan buena fe con llenos espectaculares en sus dos sesiones -a las 17:30 y a las 20:45- desde la primera vez en que se hicieron carne en la ciudad vitivinícola las escenas bíblicas que relataron en el Nuevo Testamento San Juan, San Marcos, San Lucas y San Mateo.

Sin embargo, La Pasión comenzó ciñéndose en sus orígenes a La Divina Tragedia, escrita por el jesuita José Julio Martínez. Luego, el texto evolucionó de la mano del montillano Rafael Delgado Luque-Romero, quien cuentan en esa localidad que ha conseguido dotar de una mayor agilidad a las 20 escenas de las que se compone el que es uno de los referentes culturales y religiosos de la Semana Santa cordobesa. Los asistentes vivieron con pasión la intensidad dramática de la desesperación de Judas, la cruda dureza de la calle de La Amargura, con cierta espiritualidad contenida la Última Cena y como si de una liberación se tratara la escena de la Resurrección.

Parecían escenas sacadas de la Semana Santa montillana en las que las imágenes que salen en procesión por las calles de la ciudad del vino habían tomado vida. Esas escenas guardan un innegable parecido con los pasos de esa Semana Mayor de una de las ciudades de la Campiña Sur: la entrada triunfal en Jerusalén, la Santa Cena o el Prendimiento recordaron en su vestuario, en su presentación o en sus gestos a los desfiles procesionales que, a partir de hoy, comienzan a tomar la ciudad.

Al contrario de lo que ha ocurrido en otras anteriores ediciones de la representación dramática de La Pasión, sólo un actor -Pablo del Árbol- ha dado vida a Jesús -hubo un tiempo en el que eran dos actones, uno por cada función-, mientras que los papeles de San Pedro, Judas y el centurión han sido interpretados en cada una de las funciones por un actor distinto.

Como saben muy bien en Montilla, el proyecto de poner en escena los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret surgió a principios de los 90 en el seno de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, tras una idea de su entonces máximo dirigente, Rafael Delgado. La falta de recursos económicos obligó en aquel momento a buscar una llamativa y curiosa fuente de ingresos con una actividad que llegó a entrar en el libro Guinnes de los récords. La organización se marcó entonces el objetivo de crear un enorme tapiz formada por monedas de cinco pesetas sobre el suelo de la céntrica plaza de la Rosa. Fue un 13 de febrero y de esa forma se reunió el dinero para adquirir decorados, vestuarios y atrezzo de la obra religiosa.

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