Bulla inédita para el Viernes de Catedral

  • Miles de fieles presencian la llegada de las cinco procesiones al primer templo de la Diócesis · El Descendimiento se conviernte en la primera hermandad que cruza de día el Puente Romano después de la restauración culminada en enero

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El Viernes Santo de 2008 era uno de esos días que todo cofrade tenía remarcado con intenso color rojo desde hacía meses en su calendario de bolsillo. Por primera vez iban a pasar las cinco hermandades que celebran su estación de penitencia en esta jornada por el primer templo de la Diócesis y no valían las excusas para ausentarse, bien por las inmediaciones de este barrio o bien como testigo en el propio Patio de los Naranjos, un lugar emblemático que ayer estrenó la primavera con un aspecto absolutamente cofrade. Por eso, con tantos fieles y devotos como turistas, curiosos y ciudadanos en general, la zona de la Catedral presentó un lleno absoluto. Decenas de ellos llevaban horas guardando un sitio, sacrificando incluso salidas con tanto encanto y sabor a Semana Santa cordobesa como las del Santo Sepulcro o la Soledad, para capturar la mejor instantánea de las cinco cofradías a su paso por este enclave, desde la Virgen de los Dolores -la primera- hasta el Cristo del Descendimiento -la última-, junto al Sepulcro, la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Expiración.

La bulla inédita que se dirigió hacia la Catedral y la tranquilidad con la que transcurrió esta jornada -sin riesgo alguno de registrar precipitaciones- dejaron en el olvido la polémica que había acompañado al Viernes Santo durante toda la Cuaresma. Durante semanas se había hablado de la idoneidad o no de que los Dolores fuera la primera hermandad en cruzar la Puerta del Perdón y que, por tanto, el Sepulcro quedará en segundo lugar. Desde algunos sectores cofrades se había advertido, incluso, que el orden de paso fijado por la Agrupación de Hermandades podría deparar algún tipo de problema. Sin embargo, la polémica quedó relegada prácticamente al olvido y todo el que se acercó a este céntrico espacio del Casco Histórico pudo saborear las mieles cofrades que conlleva ver todo un día de procesiones en la Catedral. Éxito rotundo.

Las corporaciones del Viernes Santo lograron quitarse el mal sabor de boca de los últimos años. Desde 2005 no cumplían al completo su estación de penitencia y la idea de repetir una jornada de lluvia rondaba por la cabeza de los integrantes de estas corporaciones, sobre todo tras comprobar los resultados del Miércoles Santo o el intento fallido de la Sagrada Cena el día anterior. El sol, sin embargó, salió con fuerza desde la mañana para convertirse en el principal aliado del tramo final de la Pasión. Ni siquiera las escasas nubes que aparecieron en diversos momentos fueron capaces de deslucir un Viernes Santo de tanto esplendor como el de ayer. Los rayos de sol se hicieron hueco para iluminar a los pasos procesionales antes de que la noche cayera. Y después fue la luminosidad de la Luna de Nisán la que se hizo cargo de embellecer los cortejos procesionales.

Pero este Viernes Santo no sólo se ganó el calificativo de inédito por el paso de las cinco hermandades por la Catedral o por la soleada salida de la corporación de los Dolores desde Capuchinos por primera vez en Semana Santa. También el Descendimiento se convirtió en la primera cofradía en cruzar de día el recién restaurado Puente Romano. Días atrás lo habían pisado los cortejos procesionales del Amor (Domingo de Ramos) y la Vera Cruz (Lunes Santo), pero estas hermandades sólo se valieron de la histórica pasarela cordobesa en su regreso a sus templos, en la noche.

Sólo el protagonismo que cobró ayer la Catedral restó atractivo al paso del Descendimiento por este espacio -un acontecimiento histórico-. Mientras la hermandad radicada en el Campo de la Verdad cruzaba el Puente Romano, la corporación servita se disponía a acceder al Patio de los Naranjos a través de la Puerta del Perdón. A pesar de esta coincidencia, numerosos fieles -fundamentalmente del Campo de la Verdad y algún despistado turista- no quisieron perderse el momento en el que el titular del Descendimiento pasaba por la pasarela restaurada.

Endulzado el trago amargo del Miércoles Santo y el agridulce sabor del Jueves Santo, las procesiones del Viernes Santo dejaron el desenlace pendiente de la procesión del Domingo de Resurrección. Mañana, siempre que la meteorología sea favorable, saldrán de la parroquia de Santa Marina el Señor Resucitado y la Virgen de la Alegría, escoltados por una hilera de capirotes blancos para celebrar la Pascua.

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