En la piel del afectado por el dolor y el tedio

Con frecuencia, el familiar o el amigo se acerca a la persona que padece depresión con la mejor de sus intenciones y le dice: venga que si pones un poco de voluntad saldrás de esta. Lejos de consolar, esta frase crea una reacción en el afectado de impotencia, incomprensión, porque la persona aquejada de depresión sabe que su dolor no es una cuestión de disciplina del alma, de valentía. En este sentido, el libro de Jaime Smith es revelador. Las frases hablan desde la silla donde están sentados todos los que padecen esta enfermedad que en España son más de 3 millones de personas. Y es que sólo calzándote los zapatos del otro se puede iniciar un camino a la esperanza, un camino de ayuda entre el familiar o el amigo y el paciente.

En ese trayecto hay herramientas para el socorro: diversidad de terapias, fármacos… Pero no sólo el tratamiento es importante para la cura de esta epidemia contra la vida. Hay que prevenir. Y la prevención pasa por no hacer niños que serán adultos indefensos en potencia. Actualmente, uno de los causantes de la indefensión en la estructura de la personalidad es la sociedad cuyo sistema de valores está marcado por la imagen, donde el ideal a seguir es inalcanzable porque es producto de programas informáticos diseñados para corregir imperfecciones. Podría decirse que son casi planteamientos antinaturales porque la biología enseña que las imperfecciones son parte de nuestro sistema, y hay que asumirlo pues también hay orden entre tanto caos.

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