La percepción de la felicidad y las relaciones sociales afectan a la salud

  • Excepto alergias y complicaciones dermatológicas, todos los problemas de salud aparecen menos entre la gente con una conciencia sólida de su "felicidad"

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Felicidad es salud. Tan gozosa sospecha acaba de verse confirmada por el estudio La felicidad y la percepción de la salud, en el que las personas más contentas y positivas -en definitiva, más felices-- se sienten más saludables, mientras las menos felices suelen llevar peor sus problemas físicos y psicológicos. El otro gran hallazo de la investigación, encargada por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad y dirigida por el profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Carmelo Gómez, es que el apoyo de la familia y las amistades ejerce de auténtica vacuna protectora y amortiguadora cuando surgen complicaciones de salud.

Los problemas psicológicos impactan más en el bienestar que los físicos -hipertensión, diabetes o problemas visuales no reflejan en el estudio una relación con la satisfacción vital-. Pero, en cualquier caso, prácticamente todos los problemas de salud analizados, excepto alergias y problemas dermatológicos, aparecen menos entre la gente más feliz que entre la menos feliz. Los datos no dejan lugar a dudas: por cada persona del grupo feliz con depresión, hay nueve del grupo menos feliz, y el desequilibrio se repite en los problemas de concentración (8 a 1), las adicciones (4,5 a 1) o el insomnio (4 a 1). La desigualdad se repite en problemas físicos como la osteoporosis (3 a 1) y los dolores de estómago y de cabeza o el acné (2 a 1 en todos los casos).

Desde otra perspectiva, se constata también una mayor relevancia del componente mental en la percepción de la propia salud. Cuando surge un problema en este ámbito, la gente más feliz se siente mejor que la menos feliz. Y otra vez el 'colchón' familiar y amistoso demuestra sus bondades: las personas que se consideran acompañadas por ese entorno próximo se sienten más saludables que las que notan menos apoyo. Esta realidad queda refrendada cuando algún tipo de desgracia llama a la puerta, ya que tal respaldo cercano tiene un efecto amortiguador y se convierte en una especie de protector de la felicidad saludable.

Pero también el disfrute cultural aporta muchas 'vitaminas' de vida saludable, como sugiere un estudio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega al concluir que las personas que tocan instrumentos musicales, pintan o van al teatro y a museos se sienten más satisfechas con su vida y tienen menos problemas psicológicos de ansiedad y depresión. Dentro de ese retrato general, los hombres mostraban más beneficio saludable como receptores pasivos que como creadores de cultura, mientras las mujeres reflejaban más calidad de vida cuando su perfil creativo era mayor y pintaban o tocaban un instrumento.

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