El uso de nanopartículas podría ser útil para tratar el cáncer de próstata

  • Su principal ventaja es la reducción de la dosis de medicamento, ya que se aplica directamente en la zona afectada · Los efectos secundarios también disminuirán

La clave está en hacer llegar unas nanopartículas, provistas de un fármaco citotóxico [que daña las células] aplicado en Oncología, a las zonas afectadas por el cáncer. Para ello, el grupo de investigación del biólogo David Pozo, investigador principal del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), ha funcionalizado esas partículas con un neuropéptido, el péptido intestinal vasoactivo (VIP). La elección de esta molécula se debe a que "los receptores de VIP se sobreexpresan en determinados tumores, entre los que está el de próstata", argumenta el profesor Pozo.

El péptido VIP tiene propiedades inmunorreguladoras que se quieren explotar en este estudio. Para ello, se utilizará la misma plataforma de nanopartículas de plata y tiopronina. El equipo de Pozo ha diseñado un sistema con el que se pretende que el neuropéptido active, mediante ligandos específicos, determinadas células endógenas responsables de la selección específica y eliminación de las células tumorales, en concreto las Natural Killer T. Es una estrategia que se superpone a la anterior. Su acción consiste en movilizar una población celular endógena del sistema inmune y reforzar la estrategia inteligente de dispensación local de fármacos.

La ventaja más destacada de este método es que, al dirigirse directamente al área afectada, se reduciría considerablemente la dosis de medicamento necesaria y, con ello, sus efectos secundarios. No sucede lo mismo con los tratamientos vigentes, en los que el fármaco se dispersa por el organismo por lo que, para asegurarse de que llega al lugar donde interesa, las cantidades son elevadas. Según David Pozo, "muchas moléculas activas podrían ser interesantes para la formulación de medicamentos innovadores pero no llegan a serlo por su escasa vida media o reducida solubilidad".

La búsqueda de alternativas terapéuticas eficientes y de nuevas herramientas de pronóstico y diagnóstico se prioriza hoy en día ya que el cáncer de próstata es el más prevalente en hombres, después del de piel, y el segundo con mayor mortalidad, tras el de pulmón. Cada año se registran 13.500 casos de pacientes afectados por esta dolencia y 6.000 fallecimientos, unas cifras similares a las del cáncer de mama. Según David Pozo, "la técnicas propias de la Nanotecnología van a hacerse cada vez más frecuentes en campos como la terapia celular, la medicina regenerativa; en sistemas alternativos de terapia génica o en los de imágenes de moléculas biológicas".

El estudio de Cabimer está aún en su fase inicial. "Sabemos cómo controlar y caracterizar la funcionalización de las nanopartículas con VIP en diversas orientaciones y, hasta la fecha, no hemos observado toxicidad en ninguno de los ensayos realizados pero empezamos a conocer cómo actúan en cultivos celulares y debemos ser capaces, en breve, de realizar estudios en modelos animales", concretamente en ratones tramp.

La Consejería de Salud ha apoyado esta línea de trabajo, para cuyo desarrollo cuentan con 3 años, aunque aún están a la espera de obtener la financiación que les van a conceder. Esta línea de investigación cuenta, además, con la colaboración de los equipos de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, que dirige el doctor Ricardo González Cámpora, y con la del grupo que encabeza la doctora Paula Zadarenko en la universidad sevillana Pablo de Olavide.

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