La lente intraocular, algo más que una alternativa al láser

  • Un grupo de cirujanos oftalmólogos presenta un estudio que avala la técnica de las ICL, más recomendable que la cirugía refractiva en miopías moderadas y severas

Todos conocemos a alguien que ha sido intervenido con láser para corregir sus dioptrías. La operación se ha popularidado de tal forma que la implantación de nuevas técnicas no está econtrando un camino fácil, aunque estén avaladas por la práctica y por la opinión de reputados especialistas en cirugía oftalmológica. Es el caso la ICL (Implantable Collamer Lens), basada en la implantación de lentes intraoculares de cámara posterior por delante del cristalino.

España, con 24.000 ojos operados con ICL, es líder europeo en esta técnica, y con esa experiencia como aval un grupo de ocho cirujanos oftalmólogos ha creado el Grupo Español de Estudio de las ICL; ya cuentan con un estudio con datos de 4.513 ojos con lentes ICL implantadas entre 1998 y septiembre de 2007. Los resultados fueron muy positivos. Más del 95% de los pacientes no tuvo complicaciones y las que se encontraron fueron leves y resueltas con tratamiento en pocos días.

"Si se hace con los criterios adecuados, la técnica es sencilla, rápida, indolora y con unos resultados excelentes", señala Jorge Castanera, del Instituto Oftalmológico Castanera, en Barcelona. Es la más recomendable, según este grupo de expertos, para miopías moderadas y altas (a partir de seis o siete dioptrías), siempre que la exploración previa dé unos resultados normales. El perfil medio es el de una persona con 25 años, seis dioptrías de miopía o cuatro de hipermetropía y ningún tipo de anomalía en la vista.

Una de las principales ventajas de esta técnica, según estos expertos, es que no modifica la estructura del ojo, a diferencia de la cirugía con láser, que incide en la córnea. La ICL, sin embargo, consiste en la introducción de una lente fáquica entre el cristalino y el iris. El objetivo es que ésta resulte lo menos invasiva posible para el ojo y para ello se emplea un material que replica los rasgos de las lentes naturales. La empresa suiza Staar Surgical es la que ha patentado Collamer, que así se llaman estas lentes, capaces de transmitir la luz de un modo similar al cristalino.

El Collamer es el causante directo de una de las características que define la técnica ICL. Y es que la lente se comporta como una parte más del ojo, hasta el puntod e inhibir cualquier tipo de respuesta inflamatoria. A ello hay que añadir que, en comparación con la cirugía con láser, aporta más calidad óptica, y que ofrece mejores prestaciones a la hora de tratar miopías más severas (de tres a 20 dioptrías). Además, es un procedimiento sencillo, que no dura más de veinte minutos, y reversible. Si hay alguna complicación en el paciente, se le puede retirar la lente sin por ello alterar la estructura básica del ojo. Y, por último, no pierde efecto con el paso de los años.

Las complicaciones son mínimas. En menos del 1% de pacientes se han dado casos de daños en el cristalino y en algunos casos hay un aumento de la presión en el ojo, que se puede solucionar con intervenciones quirúrgicas o simplemente con medicamentos.

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