Tradición de austeridad municipal al margen del color del partido

La austeridad es una marca del Ayuntamiento de Cádiz desde hace 30 años. El socialista Carlos Díaz fue alcalde durante dieciséis años y en todo este tiempo mantuvo un estricto control del gasto municipal en muchos casos exagerado. Fue norma habitual de todos sus concejales, y los de la oposición, el quejarse de los bajos salarios que recibían y que los situaban entre los ediles peor pagados de toda Andalucía. La leyenda urbana recuerda cómo, minutos antes de alguna recepción oficial, Carlos Díaz mandaba a algún bedel al ultramarino más cercano del Ayuntamiento a comprar mortadela y cacahuetes para ofrecerlos al invitado de turno. Los periodistas asignados a la información municipal han sido testigos, Navidad tras Navidad, del precario desayuno con churros que ofrecía el alcalde, los primeros años utilizando como mantel el propio Diario de Cádiz. Los viajes al exterior eran también terribles. No había dinero para dietas y más de un concejal ha llegado a reconocer, siempre pidiendo el anonimato, que viajar con Carlos Díaz era sinónimo de pasar hambre. Ciertamente, no todo era cuestión de comer. Díaz dejó como legado a Teófila Martínez, ganadora de las elecciones de 1995, un parque oficial vetusto: un único coche oficial que en más de una ocasión dejó tirado a sus tripulantes en plena autopista, con el tapizado gastado y rota y con una de las puertas imposible de abrir.

La popular Teófila Martínez no cambió para nada esta norma de control exagerado del gasto: en los trece años que lleva como alcaldesa sus concejales, y los de la oposición, sigue ganando menos que sus compañeros del resto de Andalucía; los cargos de confianza se cuentan con los dedos de una mano y la precariedad de medios de los que disponen los grupos municipales hacen enrojecer de envidia a sus miembros cuando conocen los dispendios de municipios vecinos. A Martínez le costó unos años cambiar de coche y cuando compraron eligieron una gama “normalita”. Nada que ver con el coche oficial de la alcaldesa de Jerez o el propio rector de la Universidad de Cádiz. Eso sí, en las recepciones el bedel de turno ya no tiene que bajar a comprar cacahuetes. Y precisamente para ahorrar Teófila Martínez tiene en el Ayuntamiento un fiel aliado. José Blas Fernández, responsable de la economía municipal, comenzó ya el pasado año a recortar aún más el gasto corriente del Ayuntamiento, es decir, el material de oficina. También desde hace meses se mira con lupa el dinero que se lleva la gasolina, los viajes institucionales y la formación. Pero vienen tiempos peores, y el responsable de Hacienda en el Ayuntamiento tiene la intención de seguir recortando el gasto. / Ana de Antonio

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