RUTAS POR ANDALUCÍA. CÁDIZ

Miradas en el sur del sur

Inolvidable recorrido por paisajes gaditanos de la Costa de la Luz. Nombre no tiene. Llamémosla ruta de miradas en el sur del sur, y que comience en Chiclana, aunque pudiera hacerlo en Cádiz capital, desde lo más alto de la Torre de Poniente, en la Catedral, donde el visitante puede asomarse al Atlántico y contemplar, entera, la ciudad más antigua de Occidente. Dicen.

Chiclana. Directamente en coche hasta el antiguo poblado almadrabero de Sancti Petri. Entre los años 20 y 70, Sancti Petri vivió tiempos de esplendor con la pesca del extraordinario atún rojo. Quedan edificaciones de entonces, aunque Costas ha empezado a demoler las más ruinosas. El paseo es nostálgico. Puede acabar con la contemplación del Castillo de Sancti Petri, e incluso acercándose hasta el islote solitario en el que se encuentra en uno de los barcos que ofrecen este servicio. El camino continúa por la carretera de la costa, atravesando las playas de La Barrosa –zona residencial– y el complejo hotelero de Novo Sancti Petri. Cuando supere el último hotel, enorme y rosáceo, habrá entrado en el término municipal de Conil, en una enorme franja virgen de litoral. Allí sobrevive un bosque bajito pero auténticamente mediterráneo: el enebral costero de enebro marítimo. El entorno es estupendo para pasear, asomarse al mar e incluso darse un baño tranquilo.

De nuevo en la vereda paralela al mar, siempre hacia el sur, el visitante atraviesa el complejo residencial de Roche hasta llegar a las íntimas Calas de Roche. No se ven desde la carretera. Hay que aparcar a la izquierda y asomarse a las rocosas playas que surgen de la nada. Al final, junto al faro del puerto deportivo de Conil, otra impresionante panorámica de la costa. Tras una parada en Conil, que se derrama sobre la playa, el viajero tiene casi la obligación de adentrarse en el histórico cabo de Trafalgar, en Barbate, y ascender a pie hasta la espalda del viejo faro. Experiencia mística en la puesta del sol, y mejor el amanecer. Para madrugadores.

Después de atravesar el Parque Natural de La Breña, Barbate espera al visitante. Merece la pena hacer una parada en el puerto pesquero, en la entrada norte del pueblo, que huele a mar como ningún otro sitio de la provincia, y tomarse algo en su tasca de pescadores. Para finalizar la jornada, faro Camarinal, dejando atrás Zahara de Los Atunes, hasta donde no se pueda avanzar más, es la puerta de entrada de un rincón sólo accesible a pie, sorprendente, desconocido, como si fuera itinerante. Es la playa de El Cañuelo.

OTROS DATOS DE INTERÉS

Dónde alojarse. Merece la pena alejarse unos kilómetros de la costa para visitar Vejer y alojarse en La Casa del Califa (956447730), un lugar tranquilo, que une cinco casas de diversas épocas con inspiración árabe y cuidados detalles. Mejor pedir habitaciones con vistas. La comida de su restaurante marroquí es sorprendente. Junto a La Casa, Nº1 Triperia, de la misma empresa, también es un lugar acogedor donde pernoctar, y tiene piscina.

Dónde comer. El restaurante El Campero, en Barbate, es el templo del atún rojo de almadraba (Av. de la Constitución, 5c. 956432300). En su carta hay más de treinta especialidades del género, desde recetas asiáticas a guisos clásicos. No es barato, pero supone toda una experiencia.

Lugares de interés. El Palomar de la Breña (Barbate) es un hotel y restaurante encantador construido junto a uno de los palomares más grandes de Europa, que es hoy visitable (www.palomardelabrena.com, 956435003 ).

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