A la espera de la avalancha

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Antonio López y Manuel Vigara, dos jubilados de Belalcázar, han hecho escala en el Palacio de la Merced aprovechando que se han tenido que desplazar a Córdoba "a hacer unas cosillas", según el segundo, para encontrarse con el reclamo de la Feria de los Municipios. Allí, pasan de pueblo en pueblo [de expositor en expositor] a un ritmo frenético llenando bolsas de material publicitario y la barriga de la gastronomía típica local con la que son obsequiados. Mientras, en el Patio Barroco de la sede de la institución suena por los altavoces Una noche de amor desesperada, de Triana, como una premonición [siempre y cuando se cambie noche por día] de la relación del visitante con el stands. Antonio y Manuel son sólo un ejemplo de los visitantes más madrugadores de la muestra, aquellos que rozan o están inmersos en la tercera edad.

"De aquí uno sale comido y bebido, pero a base de bien", sentencia Julián Gálvez, septuagenario que vive en la capital. "Vengo a recorrer la provincia en un par de horas", señala, mientras cruza la puerta del recinto en el que están distribuidos los stands de los 64 municipios presentes en la feria -en la zona de aparcamientos de la Diputación-. A la derecha, el primer expositor que se encuentra es el de Belalcázar. Allí, Francisca Vicario y Antonio Núñez no dan abasto repartiendo vino de pitarra y resol. "Esta última bebida [mezcla de anís y café] es típica de nuestro pueblo y se utiliza en las fiestas más representativas como la romería de la Virgen de la Alcantarilla", puntualiza Francisca, que aprovecha para hacer promoción turística del rico patrimonio local cuando se le pregunta por una maqueta del castillo de los Sotomayor -confeccionada con pequeñas piedras por un emigrante belalcazareño en Andorra [José Torrico]-. A su lado, los trajes de la representación de teatro popular El Halcón y la Columna recuerdan que en agosto los vecinos ejercen de actores para recuperar la medieval Gahete (Belalcázar).

Tras apurar el resol y el vino de pitarra propio de las matanzas de cerdo de esta época, Julián Gálvez emprende el camino que le llevará hasta el expositor de Lucena, en el que Rocío Marzo obsequia con vasitos de vino de dos bodegas lucentinas pertenecientes a la Denominación de Origen Montilla-Moriles -Aragón y Torres Burgos-. Tampoco le hace ascos al pedro ximénez o al pale cream, mientras espera que "se hagan una gracia" en el vecino stand de Montilla con el ofrecimiento de otros caldos del marco. "Total, no me van a poner el globito", resalta. Allí, el jubilado tan sólo logra conocer de primera mano todo sobre el Teatro Museo Garnelo, principal motivo del stand.

Pero, a la par, no pierde ojo de lo que ofrece el Ayuntamiento de Santaella en su expositor. "Este año hemos querido traer algo distinto y llamativo con cuadros de Manuel Romero y promocionar también el espectáculo ecuestre de Jesús Morales, un joven de La Montiela que realiza exhibiciones por toda Europa y en Estados Unidos para la Fundación Christopher Reeve", relata la edil santaellana Manuela Gálvez.

Julián tampoco puede evitar detenerse en el del Ayuntamiento de Fuente Obejuna, donde ya se han agotado los pestiños y que custodian Francisco Manuel Osuna y Francisco Javier Cabezas ataviados con los trajes de la obra del inmortal Lope de Vega que se promociona en el expositor.

Antes de dejar la zona municipal de la feria, el jubilado se detiene en el expositor de Villanueva del Rey, en el que Natividad Viso ofrece morcilla del año y vino de pitarra, que le quitan de las manos en un espacio donde se promociona la caza y sus productos. Natividad, como el resto de responsables de expositores, se ha cargado de provisiones. Saben que sólo "es el principio de la avalancha [de público]" que se espera hoy y mañana. Un joven insiste en que entonces en el altavoz del Patio Barroco sonarán de banda sonora los Héroes del Silencio.

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