Puerto del calatraveño

Pero sigo siendo el rey [del bosque]

  • Medio Ambiente allana ya el camino para reintroducir al lince en las sierras de Villafranca, Adamuz y Obejo, muy cerca de Cardeña, la única zona cordobesa donde habita en la actualidad

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Con conejo o sin conejo / no como siempre lo que quiero [conejos] / pero mi manjar es la Ley / no tengo casa ni reina / ni político que me comprenda / pero sigo siendo el rey [del bosque andaluz]. Y vaya si lo es. Este Travolta del animalario semisalvaje con bigotes felinos y de un gusto lincero tan exquisito que lo tiene desterrado a la desaparición de la faz de la tierra dispone para su supervivencia de más dinero, administrado por terceros, que la renta per cápita de algunos países en los que los humanos se mueren de hambre. Tanto dinero –26 millones de euros del programa Life– que no resulta tan difícil prepararle pequeños paraísos donde danzar un amaullado Grease lighting como un engatillado Danny Zuko embobando con su contoneo pélvico a su particular felina Sandy, Oh Sandy [Olsson].

Y es que es todo delicatessen en el lindo gatito. Por cierto, con este gatito a veces se cumple aquello que decía Piolín de que “me pereció ver...” , ya que el muy tuno se deja poco observar en los pocos lugares en los que habita. Tanto es así que en Cardeña se sabe de su existencia por las fotografía delatoras con contexto nocturno que les disparan las cámaras trampa repartidas por el parque natural y que tienen como reclamo el maravilloso olor a heno de felinavia del orín de los de su especie.

El animalito, donde pone el ojo pone el deseo, algo que ocurre, como gozaron en sus carnes nuestros antepasados, cuando no se tiene televisión que te aleje los pensamientos coitales. Desde la Junta saben muy bien que al travoltiano contorneador no le hace falta visionar aquellos documentales [para los humanos] clasificados X en el mundo gatuno que filmaba Félix Rodríguez de la Fuente y en los en el que un Mister 10 centímetros atigrado practicaba las posturas clásicas del felinosutra con una entregada compañera. De hecho, para intentar asegurar la especie y perpetuarla, la Administración autonómica tiene proyectado prepararle un club de alterne en Villafranca a modo de centro de cría en cautividad.

Allí, el imperio de los sentidos debe hacer su efecto. Su olor montuno de último tango en Cardeña embriagará de tal manera a las gatitas que comenzarán a dispararse los récords de cópulas dejando para la historia los establecidos a principios de año por un tal Jub. Este Casanova del centro de cría de Doñana sentó cátedra con una cifra que empequeñecía a las de Mesalina en sus mejores momentos:_65 cópulas en tan sólo cinco días y sin que hubiera noche de bodas previa.

Por ahora, la Sierra de Hornachuelos deberá esperar. Allí apenas quedan manjares conejiles de esos que son la delicia y la única dieta mediterránea del rey de los animales protegidos. Y mientras, a continuar en los centros de cría entregándose de nuevo durante mil y una noches, sin tener ni idea de los Cuentos de Cantadorbury y en el más saitiricón de los estilos a la lujuria más abrasadora, mientras que los Palmeros de Híspalis acompañan entonando el A coitar, a coitar, a coitar.

A este tigre andaluz, la Junta le está allanando el camino para que dentro de un par de añitos campe a sus anchas luciendo palmito por unas 10.000 hectáreas de las sierras de Villafranca, Adamuz y Obejo, en el entorno del río Guadalmellato y muy cerca de Cardeña, donde muchos de su especie disfrutan ya desde hace años de chalés adosados de lo más rudimentario. Los agricultores de la zona ya ensayan sus cantos –agatunados, os recibimos con alegría / ole mi gato, ole la Junta y ole mi tía– mientras preparan sus terrenos a cambio de una módica cantidad económica llegada de la Unión Europea para que no le falte de nada al rey [del bosque].

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