Un pueblo que sólo quiere paz

  • Los más de 130 georgianos que residen en la ciudad se manifestaron ayer por las calles pontanesas para reclamar justicia y ayuda ante la crisis de su país

La convulsión desatada en Georgia hace una semana ha provocado que el panorama político internacional de los últimos días haya estado conmocionado. A día de hoy, los analistas restan gravedad a la repercusión que se estimó que el conflicto podía tener más allá de las fronteras georgianas y ello ha permitido que el pulso mundial se desacelere. En España, Georgia y Osetia dejarán pronto de presidir los titulares en los medios, que se centrarán, presumible y lamentablemente, en otras crisis. Pero en dichas zonas, la estabilidad no se restablecerá tan fácilmente.

No sólo los civiles que han vivido en primera persona la guerra están siendo víctimas de la situación. Los miles de georgianos que decidieron en su día emigrar de su país están viviendo compungidos el conflicto al que se enfrenta su país. Para ellos, la crisis aún no forma parte del pasado.

En contra de lo que muchos puedan estimar, existe un importante número de ciudadanos de Georgia en la provincia de Córdoba, para los que sólo existe incertidumbre respecto al estado en que se encuentra su país y los familiares y amigos que dejaron en él. Pero están dispuestos a hacer todo cuanto esté en su mano por conseguir que sus allegados puedan recuperar la normalidad.

Decenas vecinos de Puente Genil se manifestaron en la tarde de ayer por las calles de la ciudad para hacer una demanda pública acerca del crítico momento que está atravesando Georgia. La concentración fue convocada por los más de 130 georgianos que residen actualmente en este municipio de la Campiña Sur. El inicio de la guerra con Rusia ha hecho que estos nativos del Cáucaso se hayan reunido para cruzar opiniones y apoyarse mutuamente en este complicado momento. "Queremos pedir al resto de países que nos ayuden para que haya democracia en Georgia", expresó Rusudan Shombadze, una georgiana afincada en Puente Genil. Una vez que finalizó el "paseo pacífico", como lo denominaron los organizadores, los manifestantes guardaron silencio durante unos minutos ante la puerta del Ayuntamiento.

A pesar de que los oriundos del Cáucaso se caracterizan por ser personas reservadas, al hablar del conflicto no pueden esconder sus sentimientos. Natia Tatunashvili vino hace dos años a España para reunirse con su padre, Roini, que decidió emigrar a la Península para mejorar la situación económica de su familia. Proceden de Eredvi, pueblo muy próximo a Gori, una de las ciudades más afectadas por los ataques rusos. "No hay cobertura de teléfono en la zona y no sabemos nada de nuestros familiares desde hace varios días, cuando nos dijeron por internet que estaban vivos", comenta Natia, quien agradece el apoyo que están recibiendo de los vecinos de Puente Genil. "Ojalá pronto todos podamos estar tranquilos", apunta la joven.

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