Una oportunidad que debe ser aprovechada

  • La proyección del santo franciscano se encuentra a ambos lados del Atlántico

La concesión por la Santa Sede de un año santo a una localidad conlleva una serie de beneficios de toda índole. Junto a las razones espirituales -que son el verdadero y único fundamento de esta celebración- están todas aquellas que las distintas administraciones quieran añadir desde sus respectivas competencias. Hasta el momento, el Ayuntamiento montillano ha sido el primero en dar el paso y anunciar una batería de actuaciones que servirán de apoyo a los actos religiosos que se celebren entre 2009 y 2010. Sólo falta que la Diputación Provincial y la Junta se sumen a esta iniciativa, del mismo modo que hacen las instituciones en torno las localidades que se ven beneficiadas con esta distinción pontificia.

La celebración de un año santo es una ocasión excepcional. El origen se remonta a la cita que aparece en el Levítico (25:10) y que los judíos mantienen cada 25 años. En Roma se celebran también con la misma frecuencia y en Santiago, Liébana o Caravaca cada vez que su fiesta principal cae en domingo. Aparte de estos que tienen una celebración periódica, están aquéllos que tienen un carácter extraordinario y que deben contar con la autorización de la Santa Sede. Se conceden cuando se produce un aniversario importante en torno a una advocación o devoción cuya importancia haya traspasado los límites locales, porque la finalidad es promover las peregrinaciones de fieles para alcanzar las gracias espirituales.

Montilla tiene dos señas de identidad religiosas con proyección más allá de las fronteras nacionales. Una, San Juan de Ávila, patrón del clero diocesano español; otra, San Francisco Solano, múltiple patrón a uno y otro lado del Atlántico. Ambos son orgullo de esta localidad cordobesa que tiene tantas cosas para presumir, pero durante un año la atención se centrará en el santo franciscano, considerado por sus paisanos como "el mejor de los montillanos".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios