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Un día festivo para visitar a la patrona

  • La romería de Votos y Promesas marca la antesala de las fiestas en honor de la Virgen de la Sierra

La Virgen de la Sierra, junto a su santuario. La Virgen de la Sierra, junto a su santuario.

La Virgen de la Sierra, junto a su santuario. / a. j. roldán

Calor y devoción en torno a la patrona de Cabra, María Santísima de la Sierra, que un año más volvió a congregar en su santuario de la serranía egabrense, en pleno corazón del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, a miles de devotos y peregrinos llegados de poblaciones como Priego de Córdoba, Luque, Zuheros o Doña Mencía, unidas por este espacio natural y, a lo largo de los siglos, también en el sentimiento y el cariño hacia esta venerada imagen.

Desde bien temprano, los caminos que conducen a la altura se llenaron de personas de todas las edades, cumpliendo con la tradición que durante más de un siglo ha conducido los pasos de los egabrenses hacia el picacho en el día de la Asunción para dar gracias a la Virgen por alguna gracia concedida o solicitar su intercesión en lances de la existencia humana difíciles de afrontar.

Vestida de rojo carmesí, las andas plateadas fueron comandadas por Vicente Arroyo

La bandera cuatricolor y el tambor que, según la leyenda, Fernando III El Santo ofreció a la imagen en señal de gratitud por la ayuda concedida en la Reconquista, daba la bienvenida a los caminantes que acudieron masivamente a las dos eucarísticas que se celebraron en el santuario durante la mañana, oficiadas en este caso por el nuevo párroco de la Asunción y Ángeles de Cabra y, a la sazón, rector del santuario, José Antonio Jiménez, quien inició su ministerio en la localidad en esta populosa y devota jornada.

Vestida de rojo carmesí, las andas plateadas salieron por la estrecha puerta de piedra del templo serrano tras la eucaristía solemne. Comandados por Vicente Arroyo, los costaleros de la Virgen pasearon con ella alrededor del santuario cediendo el varal a personas llegadas no sólo desde municipios cercanos, sino también desde diferentes puntos de España, que aprovechando el puente festivo retornan cada año a su pueblo para vivir estos momentos de añoranza e intensa emoción.

Tras la Salve popular entonada por el tenor egabrense Antonio Roldán, la imagen regresó al interior del templo entre aplausos y vítores que pusieron fin a una romería que, históricamente, sirve de prólogo a un intenso mes de septiembre donde entre los días 3 y el 8 el pueblo de Cabra rinde honores a su patrona, que el cuatro a las cuatro emprenderá camino hacia la localidad para permanecer un mes entre los suyos.

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