Baena

El desaparecido durante 14 años deja el albergue y se reúne con su familia

  • Miguel Mérida Gallardo ha dormido las últimas noches en el centro de atención a trabajadores temporeros de la localidad jiennense de Alcalá la Real, de donde lo recogió ayer su hermano Fernando Antonio

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Miguel Mérida Gallardo no se despertó ayer en pleno campo, como ha ocurrido desde 1994, sino en una cama de un piso en Alcalá la Real (Jaén). El baenense de 48 años desaparecido hace 14 y que ha sobrevivido durante todo ese tiempo en cuevas y cortijos a caballo entre Córdoba y Jaén durmió en el centro de atención a trabajadores temporeros del Ayuntamiento de esa localidad. A ese hogar provisional llegó después de que se le detuviera el pasado viernes en la vecina Alcaudete tras el robo de huevos de gallina en un cortijo. Y es que, desde ese 2 de febrero de 1994, último día que su familia supo algo de él, el hurto de comida y de ropa en el campo se había convertido en la forma de supervivencia adoptada por el desaparecido. De hecho, en el momento de su detención, Miguel almacenaba kilos y kilos de víveres en un cortijo cercano a la laguna del Salobral. Tras ese arresto y a la espera de juicio, el titular del juzgado jiennense que lleva el caso decretó su puesta en libertad.

"Aquí entran por la noche, salen por la mañana y no vuelven de nuevo hasta la noche, por lo que los pisos primero y tercero -donde duermen los temporeros- están prácticamente vacíos durante todo el día y es difícil encontrar a quien se busca si es uno de sus huéspedes", recalcó una de las vecinas del bloque donde está ubicado el centro de atención.

A unas calles de allí y en pleno mercadillo -como cada martes en Alcalá- unas mujeres hablaban del caso, a la par que dos agentes de la Policía Local vigilaban que el día de compras transcurriera con total normalidad. "A las ocho de la mañana, ese hombre ha tenido que dejar el albergue municipal y parece que no tenía permiso para dormir más noches", detalló uno de esos dos agentes de la Policía Local. De allí, Miguel no salió sólo. Le acompañaba su hermano Fernando Antonio llegado desde Baena, el mismo que hace casi tres lustros apareció en el programa de Televisión Española ¿Quién sabe dónde? en un intento desesperado de volver a verlo con vida y el mismo que apenas acierta a creer que ahora lo haya podido volver a ver.

"Su aspecto ya no es desaliñado ni mucho menos. Nada de barba ni pelo largo y la ropa que ahora lleva es de lo más sport. Lo han vestido y lo han dejado como nuevo", insistía otro de los agentes, mientras a tan sólo unos metros, en un edificio que dista menos de una decena de metros de la Jefatura de Policía de Alcalá, el ermitaño y su hermano arreglaban documentación. "Eso sí, al desaparecido lo he visto un poco cabizbajo, sin articular palabra", añadió el agente.

De esa manera, cabizbajo y sin articular palabra, salió ayer a media mañana el ex desaparecido de ese edificio -el que el Ayuntamiento de la localidad jiennense tiene cedidos a los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía-. Protegido por su hermano Fernando Antonio física y verbalmente, "no es momento de hablar con la prensa", le dijo el familiar, Miguel trataba de pasar desapercibido y por momentos parecían evidentes las secuelas que dejan 14 años ininterrumpidos sin compañía humana.

Mientras todo eso ocurría en Alcalá la Real, en Baena había comentarios vecinales para todos los gustos. "Lo ves, como era verdad que el que robaba en los cortijos, chalés y naves era él", apuntaban de una u otra manera poniéndole cara y haciendo realidad la leyenda urbana de que una persona que estaba muerta para algunos era quien en realidad asaltaba las haciendas campestres. "Fíjate, y con lo calladito que era, quién lo iba a decir; yo no me puedo creer que a ese hombre le achaquen un centenar de robos", decía otra de las vecinas baenenses.

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