El agua escolta a la Virgen de Luna hasta Villanueva

  • La lluvia obligó al desfile y a los romeros a refugiarse en la cooperativa olivarera

Fue una bendición para la dehesa y un pequeño problema para la procesión. La Virgen de Luna aprovechó ayer su regreso hasta Villanueva de Córdoba para atender a las plegarias de sus fieles vallesanos. Una pequeña tormenta escoltó la llegada de la señora de La Jara desde su santuario, una pequeña tromba de agua que vistió de verde de la dehesa que alimenta a la economía de la comarca y que embelleció aún más a los encinares de Los Pedroches.

El agua llegó minutos antes de que la Virgen caminara por las calles de Villanueva de Córdoba, al filo de las 20:30. De forma rauda, los hermanos vistieron de un plástico protector al paso y corrieron al refugio en el interior de las instalaciones de la cooperativa olivarera. La masa de jarotes que acompañaba el desfile -unas 4.000 personas- se dispersó para resguardarse de una pequeña tormenta que cesó sobre las 21:00 y permitió al patrón de Villanueva de Córdoba, San Miguel Arcángel, recibir a la Virgen de Luna como cada Lunes de Pentecostés.

La fiesta de regreso a Villanueva de Córdoba comenzó al mediodía en el santuario de La Jara, con la tradicional eucaristía y la jornada de convivencia entre todos los fieles. Este año, como gran novedad, se han incorporado mujeres a la Hermandad de la Virgen de Luna.

A las 16:30 y con un tiempo que amenazaba agua -olía a tierra mojada en el santuario vallesano- el desfile partió camino de Villanueva de Córdoba. El tiempo, agradable, no era cálido pero tampoco frío y, salvo la amenaza de lluvia, animó a miles de romeros a escoltar a la Virgen en su tradicional regreso hasta el municipio jarote. No fue hasta las 21:30 cuando la patrona alcanzó el interior de Villanueva de Córdoba, bajo los atentos ojos de San Miguel y los aplausos de la Corporación municipal.

Ahora, no será hasta el próximo 12 de octubre cuando la Virgen inicie su camino de vuelta hasta la ermita de La Jara. Allí, al calor de su santuario, pasará los rigores del invierno hasta que diez días antes del Miércoles de Ceniza los romeros partan en procesión con la Señora de Luna hasta Pozoblanco. Allí, la patrona residirá hasta el siguiente Lunes de Pentecostés, cuando se repetirá una tradición centenaria entre estos dos municipios hermanos.

Mientras tanto, la Virgen cumplirá con otra tradición el próximo sábado, cuando desfilará en procesión por las calles de Villanueva de Córdoba repartiendo bendiciones entre sus vecinos.

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