La Ruta del 'Mantecao'

  • Las empresas de productos de Navidad reciben estos días decenas de turistas gracias al reclamo de unos museos singulares con piezas en chocolate o en azúcar

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Las calles de Rute están engalanadas estos días con grandes carteles que son una llamada a un itinerario museístico muy particular, el de las empresas de dulces navideños. Son verdaderos reclamos contra los tiempos de crisis y otrora se convirtieron en la fórmula perfecta para que la ciudad del anís y el mantecado hiciera su agosto entre el 1 de octubre y el 5 de enero. Al contrario que la del bacalao, la Ruta del Mantecao es bastante sana y no sólo la frecuentan los jóvenes, sino turistas de todas las edades.

Este año se cuentan ya por decenas de miles los visitantes a las instalaciones de Galleros Artesanos -ubicadas en la carretera de Rute a Lucena-, un verdadero hervidero de autobuses y coches particulares cargados de personas ávidas de contemplar las esculturas de chocolate de su museo. Niños y mayores se quedan ojiabiertos en una de sus salas al visualizar a una Princesa Letizia confeccionada con 320 kilos de chocolate. "Esta escultura está expuesta desde septiembre de 2007; desde septiembre de este año disponemos también de una réplica de Rocío Jurado", apunta el gerente de Galleros Artesanos, Ramón Garrido. La más grande, la más dulce, como reza un pequeño cartel ubicado junto a la rejuvenecida chipionera, es el fruto de 380 kilos de chocolate y más de tres meses de trabajo. Su viudo, el torero José Ortega Cano, visitó ayer este pequeño homenaje a la chipionera. "El año próximo incorporaremos una nueva figura, pero, aunque pensamos completar la Casa Real, la del Príncipe deberá esperar; seguro que vamos más por lo folclórico", detalla. "El reclamo de la Jurado ha traído a gente de Málaga, Granada, Sevilla...; como no, de Córdoba; y hasta de Cádiz", relata Ramón, quien insiste en que "y no sólo esa figura, sino también la de la princesa y nuestro belén de chocolate, que este año tiene unos 1.450 kilos y es el más grande de España".

El belén de Galleros Artesanos tiene ya casi una década de vida, renovada año a año. "Su destino es el de convertirse en chocolatada para los niños de los colegios cuando pasan las navidades", sentencia el gerente. El de este año está confeccionado en chocolate negro. "En él empezamos a trabajar en el mes de junio para concluirlo en septiembre. Para ello invertimos entre dos y tres millones de las antiguas pesetas", apostilla. Luego, toca amortizar ese dinero en tiempos de crisis. Para ello, en una pequeña dependencia junto a la Jurado y al belén, los trabajadores de Galleros se afanan moldeando en chocolate souvenirs en forma de piruletas de los lunnies y grandes monedas de euros muertas de risa que suelen comprarse para los más pequeños. En el recibidor de las instalaciones esperan, también para venta directa, las vitrinas con los populares piononos y otros dulces artesanos, además de los típicos de Navidad. "Quien diga que la crisis no está afectando al sector no está diciendo la verdad; sin ir más lejos, el distribuidor que nos trae el chocolate nos ha dicho que este año ha vendido hasta 14.000 kilos menos", subraya. Estos pasteleros de cuarta generación -Ramón y sus hermanos Jorge y Victoria- mantienen la diversificación como arma de una empresa cuyo origen se remonta a hace más de 40 años. "Hemos cambiado nuestro sistema de ventas; vendemos fundamentalmente a supermercados y además tocamos la panadería", insiste Ramón.

A pocos metros de allí y en la misma carretera se levantan las instalaciones de Productos Garrido, también con su particular museo, "que expone los procesos de fabricación de antaño y los útiles necesarios para ello", resalta la jefa de personal de la firma, Encarnación Garrido. A verdaderas piezas arquitectónicas del sector como "el primer instrumento comprado por mi padre, una batidora en 1948, pero de segunda mano, ya que no estaban las cosas para más" y a una refinadora de almendra fechada en 1798 se suman este año unos Reyes Magos confeccionados en chocolate a tamaño natural. "Tenemos pensado ampliar el número de figuras año a año y previsto que todos los niños de Rute dejen sus cartas a nuestros reyes la próxima Navidad", puntualiza. Los pequeños pueden además llevarse una réplica miniaturizada de los tres magos por 2,50 euros. El museo, montado desde hace 14 años, ha recibido esta temporada a gente de "Jaén, Córdoba, Málaga, Granada, Cádiz....y hasta Ciudad Real y Alicante. En lo que va de campaña habrán pasado ya por aquí unos 500 autobuses", relata.

La idea de la exposición de maquinaria tradicional fue de su padre, Andrés, que ahora tiene 86 años y que fue el fundador de la empresa en 1948 junto a su mujer, Patrocinio Pedrosa. "Puedo decir orgullosa que mi padre ha sido el pionero en la venta de porciones de turrón duro", sentencia, a la par que apostilla que "nuestro fuerte también son los dulces de fruta". La jefa de ventas destaca que sus productos llegan hasta "Alemania, Bélgica y Marruecos, además de a toda España" y que también han buscado una salida para ellos a través de la marca blanca. "A nosotros parece que la crisis aún no nos ha tocado, habrá que ver a partir de que pasen las fiestas navideñas; no obstante, yo digo lo que mi padre: en estas fiestas siempre hay una caja de polvorones en las casas, aunque no la comamos", refiere.

Encarnación y Ramón son ramas de un mismo árbol genealógico, al igual que Juan José Garrido, gerente de La Flor de Rute. "Siempre digo que los Garrido les hemos endulzado la vida durante muchos años a muchísima gente", resalta la primera. En la punta de esa árbol está Andrés Garrido Aguilar, "mi abuelo -explica Juan José-; él fue el culpable de que hoy toda la familia nos dediquemos al mundo del dulce de Navidad". La empresa de Juan José, con más de 40 años de historia, también tiene museo-reclamo, el del mantecado, abierto en 1996. Comenzó con una sala en la que se representaba el trabajo artesano del sector con muñecos ambientados en el XIX. Desde entonces, ha visto sucesivas ampliaciones que han dado lugar a otra sala (Andalucía en azúcar y chocolate) en la que se pueden contemplar monumentos de cada una de las provincias andaluzas -desde la Mezquita, al Cristo de los faroles o a la Alhambra- confeccionados íntegramente en azúcar, al igual que figuras como las de Picasso, Dalí y la duquesa de Alba. "La última incorporación del museo ha sido un castillo de Disney que se ha confeccionado en siete meses y que deja boquiabiertos a los niños que nos visitan", explica Juan José. La Flor de Rute le debe esas obras al artista catalán Luis Muixí, quien además es profesor de la Escuela de Pastelería de Barcelona. "Las primeras figuras fueron la Giralda y un cenachero malagueño", resalta, a la par que insiste en que "para el año que viene ya hemos pensado en otra incorporación que no desvelaremos hasta septiembre".

El gerente de La Flor de Rute coincide con el de Galleros Artesanos en que el sector no es ajeno a los tiempos de vacas flacas. "Podremos tener prácticamente las mismas visitas que otros años, pero compran menos y además salen menos lotes de regalos que piden las empresas para estas fechas. No queda más remedio que buscarse la vida vendiendo en toda España y tímidamente en Portugal y Francia. No obstante, estoy contento porque estamos trabajando el mismo personal que el año pasado", asevera Juan José.

Unos y otros cuentan que el puente de la Purísima llegaron a Rute hasta 40 autobuses "con colas de espera de hasta tres horas para entrar a los museos, también al del anís". Este último, propiedad de las Destilerías Duende, está abierto todo el año y muestra la historia local del licor característico de Rute desde el siglo XVII. "Se trata de un museo vivo, ya que en él continúan funcionando los alambiques, la sala de maceraciones y la bodega", explica el responsable de las destilerías -que este año cumplen su centenario-, Anselmo Córdoba. El Museo del Anís, inaugurado en 1994, es un recorrido por las más de 100 destilerías que llegó a tener la localidad y guarda verdaderos tesoros como una botella de La Goya, "la más vieja que tenemos, con aguardiente del siglo XVII", apostilla. Anselmo ha apostado por la diversificación "con productos con base láctea o con ingredientes del parque natural de las Sierras Subbéticas, además de recuperar recetas como el rosolí".

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