Rendidos al arte de la venencia

  • La sexta edición de la Fiesta de la Vendimia, organizada por la DO y el Grupo La Montillana, reúne en la capital cordobesa a un millar de personas

Participantes infantiles en el concurso de venenciadores. Participantes infantiles en el concurso de venenciadores.

Participantes infantiles en el concurso de venenciadores. / rafael a. butelo

Rafael Fernández comenzó en el mundo de la venencia allá por 1995. Desde entonces, no ha cejado en su empeño de dar a conocer esta profesión, reconvertida en arte para muchos ignorantes de este mundo, y que se convierte en un todo un espectáculo. Fernández es técnico de la Denominación de Origen Montilla-Moriles (DO) y ayer deleitó a centenares de personas ante la forma de servir el vino del marco en plena plaza de las Tendillas de la capital cordobesa. Él fue uno de los grandes protagonistas de la sexta Fiesta de la Vendimia, una cita organizada por el Grupo La Montillana y el Consejo Regulador de la DO, que reunió a un millar de personas. "Ser venenciador es ser embajador de mi tradición, de las raíces de la tierra en el mundo entero y con la que trasladar la historia del vino", considera.

Y es que, saber servir el vino no es tarea fácil y, además, hay varios estilos. El que prefiere Fernández es el clásico. Según cuenta, esta técnica consiste en "coger la venencia a mitad de la varilla, como si fuera un cubierto, mientras que con la otra mano hay que coger el catavino por la parte inferior". Una vez conseguido, continua, "hay que poner la venencia de manera paralela al cuerpo y mientras que se sube por delante, el vaso va buscando el chorro del vino". Y si para cualquier persona ajena al mundo del vino puede resultar harto complicado eso de saber venenciar, hay estilos muchos más vistosos y sorprendentes. Según cuenta Fernández, también hay el estilo "por la espalda" o el conocido popularmente como el "tras nuca", que es cuando se sirve por detrás de la espalda. En definitiva, a su juicio, se trata de "crear un poco de espectáculo" ante la audiencia.

Y para consolidar esta profesión, la DO, junto a la taberna La Montillana organizaron esta cita, en la que también hubo cabida para los más pequeños, que utilizaron agua para empezar a aprender a venenciar. Es más, Fernández imparte clases extraescolares en el colegio de Moriles García de Leániz, al que acuden hasta pequeños de apenas tres años. A su juicio, "no hay edad para empezar a aprender y con estas clases, además, aprenden todo lo relacionado con el sector del vino".

A la fiesta también acudió el gerente del marco regulador, Enrique Garrido, quien ensalza la figura del venenciador, ya que "no sólo es la persona que sirve vino, sino que prescribe el esfuerzo de todo un sector". "Es la persona a la que se le encarga que promocione el vino y los pongan en el mejor lugar", subraya. Para Garrido, la fiesta de ayer también buscaba "implicar a los más jóvenes".

"Córdoba tiene que apoyar más a los vinos de la tierra", sostiene el gerente de La Montillana, Rafael Gavilán, quien destaca la importancia de los caldos del marco, ya que son "un producto turístico más de Córdoba". Al término de la fiesta, que incluyó un concurso para venenciadores, la taberna ofreció un arroz cordobés a los asistentes.

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