Promi, su lado más humano

  • A pesar de los problemas a los que esta fundación ha tenido que hacer frente, lo cierto es que sigue tan viva y dinámica como siempre como prueba que mantenga su dinámica actividad

La Asociación para la Promoción del Minusválido (Promi) sigue viva. Lo cierto es que nunca ha dejado de estarlo. Y es que esta fundación, que surgió en 1978 cuando un grupo de padres de hijos no discapacitados decidió empezar a trabajar por la integración social de las personas con alguna minusvalía, continúa su andadura en la asistencia a este tipo de personas tras superar numerosos problemas. Mucho ha llovido desde entonces. A veces ha caído alguna que otra tormenta o incluso tempestad y, aunque han podido enturbiar el trabajo de esta organización, Promi está despierta, activa y dinámica.

Así lo demuestra el gerente asistencial de la fundación, Plácido Carrasco, quien insiste en que "tras un pasado en el que apostamos mucho por la integración laboral del discapacitado, las circunstancias nos llevaron a cerrar algunos talleres destinados a esta tarea y es ahora cuando nuestra prioridad es la atención del disminuido". Carrasco explicó a El Día que "en nuestros centros ofrecemos alojamiento, manutención, asistencia social, médica, psicológica, servicios de fisioterapia, laborterapia y transporte". La idea es atender al discapacitado en todos los ámbitos posibles y necesarios. Promi abarca los distintos niveles de la Ley de Dependencia: grandes dependientes, nivel medio y ligeros. En este sentido, Carrasco explica que "la crisis no nos está ayudando, pero la verdad que con la nueva Ley de Dependencia, el minusválido tiene ya una serie de derechos que puede exigir y que están recogidos en la normativa".

Por otra parte, la Fundación Promi ha comenzado a realizar algunos de los proyectos para la ampliación de sus centros. Es el caso por ejemplo de Bujalance, donde se ha iniciado la construcción de un nuevo módulo para albergar a 20 usuarios gran dependientes y que creará alrededor de 15 puestos de trabajo. Desde Promi, se agradece la colaboración del Ayuntamiento de esta localidad, sobre todo a nivel burocrático y administrativo, tal y como suscribió Carrasco. En cualquier caso, con esta nueva iniciativa, de lo que se trata "no es de otra cosa que de apostar por la gente que tenga algún tipo de minusvalía o personas mayores para que tengan un hueco en la sociedad", concluyó el gerente. Resumiendo, "el único objetivo que se quiere cumplir es integrar a las personas".

Juana Luceno lleva 13 años trabajando en Promi. "La gente de fuera ve esto de otra manera; cuando entras aquí te das cuenta de que es otro mundo", cuenta esta bujalanceña. Francisca se incorporó al centro de Bujalance "una noche en la que me agobié muchísimo" y aunque al principio fue duro, lo cierto es que ahora no imagina su vida fuera de esas paredes. "Los chavales son cariñosos y bondadosos", dice. "Promi me cambió la vida", asegura. Recuerda algunas de las palabras que la directora del centro le aconsejó cuando entró a formar parte del equipo de trabajadores del centro. "Los problemas que cada uno tenga, que los deje fuera, aquí no entran", recalca. "Les canto, nos reímos, lo pasamos bien".

Esta trabajadora afirma que "somos una familia" y no olvida "la responsabilidad tan grande que tenemos: somos sus pies y sus manos". Tanto la directora del centro, Ana Isabel Carrasco, como la cuidadora Francisca coinciden en que los momentos más duros y tristes que han vivido desde que comenzaron su trabajo en Promi han sido cuando alguno de los discapacitados se ha puesto enfermo o ha muerto. "Los ves como poco a poco se van apagando y eso es muy duro", lamentan. Sin embargo, como en la vida, no todo son momentos difíciles y las sonrisas y el amor de estas personas se hacen presentes a diario. "Además son muy atentos, se preocupan por nosotros, por nuestra familia, se hacen querer", declara esta cuidadora que lleva prácticamente media vida en Promi.

En este tipo de trabajo se necesita cada vez más a gente joven, con energía, fuerza, ilusión. Ese es el caso de Isabel Martínez y Sandra Guerrero, que se iniciaron en el mundo de Promi hace tan sólo un año. Cuando se le pregunta a estas chicas qué significa para ellas la palabra Promi, responden que "es una mezcla de sensaciones, de vivencias, de satisfacciones, inquietudes, pero sobre todo un gran compromiso". Isabel insiste en que "me siento a gusto trabajando aquí, intento superarme cada día más y poder entregar lo mejor de mí a estas personas afrontando las dificultades que se nos pueden presentar". "En Promi hay un gran equipo de trabajadores, estamos comprometidos y el amor, el cariño y al ayuda es lo más importante", opina esta joven. En cuanto al nuevo módulo que se abrirá próximamente, Isabel cree que "es una buena idea, porque vamos a cubrir necesidades y mejorar expectativas". "Después de tantos años de esfuerzo y lucha con los discapacitados, Promi se merece poder contar con nuevos proyectos como éste", asevera. En definitiva, lo cierto es que a través de el trabajo de estas personas , otras logran alcanzar unos objetivos que parecieran imposibles.

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