Un Pentecostés muy mariano

  • Pozoblanco lleva a la Virgen de Luna hasta su santuario mientras que Almodóvar honra a la Virgen de Fátima

El cielo desterró ayer por momentos los nubarrones para acoger el regreso de la Virgen de Luna a tierras jarotas, donde ya descansa en su santuario a la espera de la llegada hoy de los vecinos de Villanueva de Córdoba, que se la llevarán en volandas. A muchos kilómetros de allí, en Almodóvar del Río, también alguna que otra nube negra intentaba aguar la fiesta que miles de cucos habían montado en la finca o cortijo Fuenreal en forma de romería de la Virgen de Fátima.

Y es que, como ordena la tradición que debe ocurrir cada Pentecostés, Pozoblanco se vistió de gala para despedir a su Patrona cuando la mañana aún no había hecho su presencia. También, como manda la tradición, apenas amaneció, el alcalde, Benito García de Torres, le retiró el bastón de regidora antes de que dejara la ciudad vallesana y de que los vecinos la acompañaran para despedirla en el arroyo Hondo. Los disparos de las escopetas de los hermanos volvieron a despertar a los pozoalbenses. Uno de esos hermanos, Pedro Salamanca, no olvidará fácilmente la jornada de ayer, ya que se estrenó como sargento de esta singular cofradía con espíritu de corporación militar. Muchas de las miradas de los presentes eran para él.

La Virgen de Luna recorrió los 14 kilómetros que separan Pozoblanco de su santuario acompañada un mar de fieles vecinos. De esta forma, este municipio del Valle de Los Pedroches cumplió el ciclo de pertenencia de la imagen que comenzó el pasado febrero tras una multitudinaria romería.

Tras la llegada de la Patrona a la Jara tuvo lugar una eucaristía. Despues, los hermanos celebraron la ya clásica comida en la que es un pecado que falten los ricos productos gastronómicos de la tierra liderados por los variados del cerdo ibérico. La tradición manda asimismo que la fiesta del día de Pentecostés en el santuario debe ser más humilde que la celebrada en febrero y que María sólo debe permanecer una noche en La Jara. Así, esta misma noche la Virgen de Luna dormirá en la parroquia de San Miguel Arcángel de Villanueva de Córdoba. La gran fiesta esta vez será jarota.

Como fiesta hubo también ayer en la finca Fuenreal de Almodóvar del Río, hasta donde llegaron miles de romeros andando, en carros o a caballo acompañado a la Virgen de Fátima. En este lugar, la tradición quiere que se honre a esa imagen mariana el día más cercano al de su festividad, fijada en el calendario desde tiempos ancestrales el 13 de mayo. La Virgen, montada en un carruaje tirado por bueyes, volvió a la parroquia a partir de 19:00 y una vez que los romeros rezaron el rosario. La fiesta en esa localidad de la Vega del Guadalquivir cumplió con el ritual añadido del concurso de carrozas, cuyo premio correspondió en esta ocasión a Manuel Gallego Mariscal.

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