La Guardia Civil investiga el entorno de la compañera del hombre asesinado

  • Los agentes también tratan de localizar al propietario del vehículo encontrado

La Guardia Civil sigue avanzando en la investigación para esclarecer la muerte a tiros de un hombre en Puente Genil -Jesús J. G.- el pasado día 23 en una zona de olivar conocida como Las Monjas. Aunque la víctima es vecino de Baena y todo indicaba que su presencia en Puente Genil era casual, ahora ha trascendido que Jesús J. G. mantenía una relación con una mujer de la ciudad pontana, con la que incluso tenía un hijo. Además, fuentes cercanas al caso han indicado que el entorno de la compañera de la víctima está siendo objeto de investigación por parte de la Policía Judicial.

De otro lado, la juez de Puente Genil que lleva el caso mantiene el secreto de sumario e incluso ha paralizado la incineración de los restos de la víctima, ya que no es descartable la realización de una nueva autopsia, han confirmado fuentes próximas a la familia de Jesús J. G. Además, la localización del ciudadano rumano propietario del vehículo junto al que apareció el cadáver sigue siendo una de las prioridades de la Guardia Civil en este caso, en el que la principal hipótesis que se baraja es que el crimen es consecuencia de un ajuste de cuentas por narcotráfico, según Europa Press. Fuentes cercanas a la investigación indicaron que todavía no se ha detenido a ninguna persona en relación con el homicidio de Jesús J. G., de 50 años, natural de Avilés y residente en Baena.

El hecho de que en el lugar, situado a dos kilómetros del casco urbano de Puente Genil, junto al canal Genil-Cabra, se hayan encontrado huellas de varios vehículos girando en torno a los olivos llevan a la conclusión de que se produjo una persecución. Junto al fallecido había un BMW de color verde, propiedad del ciudadano rumano al que intenta localizar la Guardia Civil. La Policía Judicial encontró droga en el interior del vehículo abandonado a pocos metros del cadáver, si bien fuentes cercanas al caso han señalado que la cantidad de estupefacientes localizada no es significativa, pero que puede aclarar algunas dudas sobre este suceso.

A pocos metros del cadáver había una mancha de sangre que se presume es del fallecido, al igual que el teléfono móvil, una dentadura postiza y unos zapatos, también situados junto al cuerpo sin vida. Según uno de los vecinos que encontraron el cuerpo, el fallecido se encontraba boca abajo, con los brazos y manos debajo del cuerpo y descalzo. Además, observó que tenía sangre detrás de la oreja y en el costado. Todo apunta además a que podría haber recibido los disparos de dos pistolas diferentes en el pecho.

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