La Guardia Civil detiene a una banda de ocho jóvenes acusados de 89 robos

  • El grupo estaba liderado por dos mayores de 19 y 20 años y lo componían también cinco menores que eran los que cometían los delitos · Las sustracciones se produjeron en distintos puntos de la comarca

La Guardia Civil ha detenido en Puente Genil a J. J. L., de 20 años, E. J. M. L., de 19, S. A. G., también de 19, y a cinco menores de entre 15 y 17 años, como presuntos autores de 89 robos con fuerza en las cosas. Todos ellos eran integrantes de un grupo organizado que actuaba en la comarca.

El instituto armado informó ayer de que los arrestos se han producido en el marco de la Operación Velero, "que se puso en marcha como consecuencia del incremento de delitos contra la propiedad, con la misma forma de actuar, que se produjeron el pasado año", sobre todo, en las localidades de Puente Genil, Aguilar de la Frontera, Montilla y Lucena, y en las sevillanas de Casariche y Badolatosa.

Las mismas fuentes insistieron en que "ante la alarma social que esos delitos estaban generando, la Guardia Civil inició a finales de 2007 dicha operación, que ha permitido, tras más de cinco meses de intensas investigaciones, identificar y detener a los autores de 89 delitos de robo".

Asimismo, desde el instituto armado resaltaron que el análisis de los datos obtenidos en el lugar de los robos, así como el modus operandi utilizado por los ladrones, hicieron a la Guardia Civil sospechar que pudieran haber sido cometidos por un grupo de ladrones que actuaba de manera continuada en la comarca integrado por las mismas personas. "Averiguamos que era una banda perfectamente organizada, en la que dos personas de 20 y 19 años ejercían el liderazgo sobre los demás, que eran menores de edad penal", apostilló el instituto armado.

Los dos cabecillas, J. J. L., y E. J. M. L., se encargaban de localizar y marcar los objetivos y no intervenían directamente en los robos, que eran cometidos por los otros miembros del grupo, "ya que al ser menores tienen una responsabilidad penal más atenuada". Al mismo tiempo, cuando iban a cometer el robo, varios miembros efectuaban labores de vigilancia en el lugar "con el fin de evitar ser sorprendidos y con ello garantizar su impunidad o, en su caso, poder eludir la acción policial".

Otro de los escalones del grupo era el encargado de transportar los efectos sustraídos a locales habilitados al efecto, propiedad de unos familiares de J. J. L., uno de los mayores de edad que controlaba la banda.

La Guardia Civil averiguó que los objetos sustraídos, y en especial los ciclomotores, eran ocultados primero en uno de los locales, para posteriormente pasar a otro inmueble donde acababan desmontados. Posteriormente, las piezas eran vendidas o instaladas en ciclomotores propiedad de los integrantes del grupo. Por otra parte, las piezas que no tenían valor y que podían relacionarlos con los robos las cortaban con radiales y, tras eliminar los números de identificación, "las iban tirando por distintas zonas de Puente Genil en un intento de dificultar su localización", resaltaron.

En los registros, los agentes localizaron dos turismos y dos ciclomotores que iban a ser desmontados para vender las piezas, así como herramientas, taladros, radiales, compresores, material y equipos de sonido, tapas de potencia, altavoces de radio, cascos y otras piezas de ciclomotores. Para el traslado de los efectos intervenidos, valorados en más de 120.000 euros, la Guardia Civil tuvo que emplear tres camiones de pequeño tonelaje.

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