Expertos abogan por regular el mercado micológico para evitar pérdidas de recursos

  • Destacan el papel que está jugando la lonja de Jimena contra la economía sumergida

Rugulación de mercado para garantizar que el producto no desaparezca. Esa fue la máxima que llevó ayer a la I Conferencia Mundial sobre Conservación y Uso Sostenible de Hongos Silvestres World Fungi 2007 -que se desarrolla en el Palacio de Congresos de la capital- el técnico de la Unidad de Promoción y Desarrollo de la Diputación de Soria, Arturo Esteban. En ese foro, el técnico demandó al Gobierno una regulación completa del mercado "desde la recolección hasta su venta final" para acabar con esa economía sumergida que podría hacer desaparecer los recursos.

También habló de este hecho el director del Plan Cussta (o de conservación de ese tipo de plantas) que lleva a cabo Medio Ambiente, Baldomero Moreno, quien destacó el papel que para ello está jugando la lonja micológica abierta en 2004 en Jimena de la Frontera (Cádiz), un complejo promovido desde el Cussta y que es la primera de una red con la que se dotará a Andalucía. En sus instalaciones sólo se comercializan setas y trufas y ya se empieza a tener datos de cuánto dinero se mueve y cuántos kilos se producen. "Sólo de una especie, por ejemplo, se llegó a los 10.000 kilos el pasado año y la tendencia es alcanzar los 40.000 anuales. Además, se irán sumando hasta 40 especies", resaltó Moreno, quien ya insistió en las posibilidades económicas que se abren en el sector. "Un kilo de trufa negra llega a valer unos 600 euros, cifra que se duplica en el mercado", recordó.

Más de uno de los expertos internacionales asistentes planteó también los problemas para el mantenimiento de las especies que puede acarrear una inadecuada presión recolectora.

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