Día mariano en Montilla y Lucena

  • La ciudad del vino celebra la novena edición de la romería de la Virgen de las Viñas a la par que los lucentinos devuelven a su Patrona al santuario de Aras

Montilla y Lucena vivieron ayer al compás una jornada dedicada a la Virgen, de las Viñas en el primero de los municipios y de Araceli en el segundo. La ciudad del vino se preparó, de la mano del Grupo Romero Virgen de Las Viñas y Amigos del Caballo, en colaboración con la Hermandad del Señor en la Santa Cena y María Santísima de la Estrella, para "tomar parte en un evento que traspasa su importante componente religioso para convertirse, además, en todo un acontecimiento familiar y participativo", según indicó el teniente de alcalde montillano del área para la Igualdad y el Desarrollo Social y Cultural, Emilio Polonio. El programa de actos se inició a las 07:45, con un desayuno en la Plaza de La Merced, ubicada en el corazón de la barriada de El Gran Capitán. Una hora más tarde, el párroco de La Asunción, Francisco Javier Moreno, ofició la tradicional misa romera, en la que tuvo lugar el traspaso de poderes entre el romero mayor del pasado año, Rafael Serrano, y el romero mayor de la edición actual, José Luis Márquez.

La ceremonia, que contó con la participación del Coro Rociero Virgen de Belén, marcó, un año más, el inicio de la peregrinación hacia el paraje de Cañalerma, donde los participantes permanecerán hasta las 19:00. Durante el trayecto de vuelta, llevaron a cabo una ofrenda floral a la imagen mariana que preside la Cooperativa de Nuestra Señora de La Aurora. "Es en el camino hasta Cañalerma donde se saborea la esencia que impregna estas peregrinaciones centenarias, gracias a la excepcional comitiva que logra reunir cada año el Grupo Romero Virgen de Las Viñas y Amigos del Caballo", comentó Polonio.

Mientras, a kilómetros de allí pululaba en el ambiente la devoción aracelitana, en un camino hacia la Sierra de Aras que dio comienzo tras la tradicional misa, a las 08:30 y que se prolongó hasta pasadas las 13:30. El buen tiempo acompañó a todos los romeros que hicieron ese camino junto a la Virgen, en un número que este año superó al de los pasados y que en todo momento estuvieron arropando a la Patrona hasta alcanzar el santuario.

Como es tradicional, a la llegada a la Puerta de la Mina el pueblo se encargó de llevar a María Santísima de Araceli hasta la primera cruz. Entonces, la cuadrilla de santeros volvió a echarse al hombro a la Virgen mientras que todos los fieles cantaron la Salve. Una vez terminada la oración, el pueblo fue de nuevo el responsable de llevar el trono hasta la llegada a las proximidades del templo, donde los santeros por última vez en 2008 hicieron el relevo.

Además de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli al completo y el vicario de la Campiña, Francisco Orozco, la corte de honor participó en el último acto de su mandato. Así, la Aracelitana Mayor -María de los Ángeles Ramírez- y sus damas -Inmaculada Díaz, Ana Araceli Fernández, Miriam Gómez, Inmaculada Jurado, Araceli Aguilar y Marina Sánchez- subieron en romería ataviadas con su peculiar traje de flamenca. Este año, el colectivo encargado de llevar a la Patrona en procesión fue la Congregación Servita de Nuestra Señora de los Dolores y Cofradía del Santísimo Cristo de la Humillación, mientras que el papel de manijero le correspondió a Isidoro López, uno de los miembros de esta hermandad. María Santísima de Araceli volverá a abandonar su ermita para bajar a Lucena el primer domingo de mayo de 2009.

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