La CHG realiza los primeros desembalses tras mejorar los pantanos diez puntos

  • El Guadalmellato, que se encuentra ya al 85% de su capacidad, vierte a San Rafael de Navallana, principal suministrador de Córdoba

Desembalse de la presa de Guadalmellato. Desembalse de la presa de Guadalmellato.

Desembalse de la presa de Guadalmellato. / el día

La mejoría hídrica es todo un hecho en la provincia tras el pasado encadenado de tres frentes tormentosos -Enma, Félix y ahora Gisela-, hasta el punto de que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) está ejecutando los primeros desembalses en la provincia, según confirmaron ayer fuentes del organismo regulador de cuenca. En concreto, la presa del Guadalmellato, que se encuentra al 85% de su capacidad, con 125 hectómetros cúbicos embalsados de los 146 disponibles, desalojó ayer a 700 metros cúbicos por segundo, hasta alcanzar los 0,6 hectómetros.

Las fuentes de la CHG consultadas explicaron que esta medida se ha tomado como prevención ante próximas lluvias debido a que todas las presas necesitan de un "vacío de seguridad", e insistieron en que este agua no se pierde, ya que pasa a San Rafael de Navallana, aguas abajo y el principal suministrador de Córdoba capital. La otra presa que empezó ayer a desembalsar fue la de Hornachuelos, que se haya al 96%, aunque sus 12 hectómetros cúbicos de capacidad la convierten en un recurso testimonial en el conjunto de la cuenca.

Según la información recabada ayer en el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la CHG, el volumen de agua embalsado en Córdoba es de 1.497,3 hectómetros cúbicos, el equivalente al 43,8% de la capacidad total. Antes del paso de Enma y Félix, el volumen embalsado era de 1.001 hectómetros, el 29,34%. Así, se han acumulado 496 hectómetros cúbicos en apenas dos semanas.

Con todo, Córdoba se mantiene en situación de "alerta" por la sequía, tal y como consta en el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, fechado el 2 de marzo. La CHG tiene cuatro indicadores para determinar la situación pluviométrica, según las reservas con las que cuenten los embalses. Así, la primera de ellas es la de normalidad, cuando no hay ningún peligro y los pantanos cuentan con un elevado porcentaje de agua recogida tanto para el abastecimiento como para el riego; sólo Montoro tiene este rango en la provincia. El segundo indicador es el de prealerta.

Se trata de una escala que viene determinada cuando las reservas no son suficientes para atender dos temporadas. La situación de alerta es el tercer estado determinado por la CHG en sus informes de sequía. Esto significa que no se puede llegar a cubrir el 100% de la demanda de dos años para consumo, mientras que para el riego sólo puede cubrir el 60% de la campaña de un año y del 80% de otra. Por último, está la de emergencia. Un pantano alcanza esta categoría cuando no puede garantizar el agua por completo durante un año, mientras que en un embalse de riego la cobertura cae hasta el 60% en el mismo plazo de un año. El nivel variará previsiblemente en el próximo informe del Ministerio.

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