La tribuna

Una responsabilidad compartida

En el año 1994, el día de hoy, 17 de diciembre, adquiría una relevancia muy especial para nuestra ciudad. La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, incluía a Córdoba en el listado de Ciudades, Patrimonio de la Humanidad. Hasta ese momento, las cordobesas y cordobeses teníamos sobradas razones para sentir un inmenso orgullo por la riqueza cultural y artística que atesora nuestra ciudad. Aquel 17 de diciembre, añadíamos una más. El reconocimiento oficial y ante el mundo entero del valor y la trascendencia histórica de nuestro patrimonio.

En los cinco continentes, tan sólo 232 ciudades ostentan el privilegio de poder presentarse ante el mundo añadiendo a su nombre este título: Patrimonio de la Humanidad. Un dato que demuestra por sí solo el nivel de exigencia requerido, y con él, el valor y la trascendencia histórica, artística y cultural de la ciudad que lo atesora. Hoy, Córdoba puede además sentir el orgullo de ser la ciudad española Patrimonio de la Humanidad más visitada, según reflejan los últimos datos oficiales.

Una satisfacción, un honor, que entre todos, instituciones públicas, agentes socio-económicos, ciudadanas y ciudadanos a título individual, hemos conseguido como resultado de un trabajo diario, continuado, a lo largo de estos trece años. Una labor, como es lógico, desarrollada desde nuestras respectivas responsabilidades y competencias, pero con un denominador común: una voluntad decidida por la absoluta preservación de la riqueza cultural y monumental de Córdoba.

En este sentido, durante los últimos años hemos desarrollado una importante labor de restauración y conservación de nuestro casco histórico con el objetivo fundamental de su rehabilitación y dinamización socio-económica. Se han llevado a cabo catalogaciones monumentales de edificios civiles e institucionales, de viviendas (incluidas nuestras típicas casas-patio), y hemos adecuado espacios libres como plazas, patios, o jardines en estrecha conexión con las zonas interiores, cuyo disfrute es también uno de los principales atractivos de nuestra ciudad.

Actuaciones múltiples y muy variadas, que han consolidado a Córdoba, Patrimonio de la Humanidad como un destino turístico de calidad y excelencia en todo el mundo, y que han estado guiadas en todo momento por un requisito añadido: el del máximo cuidado y respeto al entorno urbano y natural en que se inserta esta riqueza monumental.

Así, entre estas últimas medidas, una de las más destacadas ha sido la progresiva peatonalización del centro histórico, con sucesivas restricciones al tráfico rodado. En el mismo sentido, cabe destacar que Córdoba se ha convertido en la primera ciudad candidata a la Capitalidad Cultural de Europa 2016 cuyo sistema de peatonalización va a ser evaluado por la Cátedra de Tráfico y Movilidad de la Unesco.

En definitiva, trece años después de que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura reconociera a Córdoba su condición de Patrimonio de la Humanidad, nos respalda una gestión que nos ha conducido a ser la sede de la Secretaría Regional de la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial (OCPM) para Europa del Sur y el Mediterráneo, y avalada por el Consejo de Administración de este mismo órgano, cuya primera reunión se celebraba precisamente en Córdoba en el año 2003.

Durante aquella cita, sus responsables comprobaron insitu y señalaron nuestra ciudad como auténtico ejemplo a seguir, en el plano local e internacional, de lo que deber ser una ciudad, patrimonio de la Humanidad. Y de aquella valoración, quiero deciros hoy, que hay algo que me hace sentir especialmente orgullosa. La mención a la vida que respira nuestro centro histórico, el conjunto de nuestro patrimonio monumental, y el modo único en que la ciudadanía cordobesa se relaciona con él, vive en él, lo hace suyo, lo siente suyo.

Estamos convencidas y convencidos de que este es el camino a seguir. Las ciudades se construyen sobre la base de las personas que viven en ellas, su trabajo, sus ilusiones, su diálogo y su esfuerzo conjunto. Córdoba ha sido, es y seguirá siendo en el futuro, un ejemplo de ello. Por eso, a todas las cordobesas y cordobeses, feliz décimo tercer cumpleaños Córdoba Patrimonio de la Humanidad.

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